Plaga de amnesia

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Yno se arregla con rabos de pasas pues el asunto tiene complicaciones de mayor riesgo. Todo esto viene a cuento al recordar la asistencia de P.A.C., para muchos y Paco (Francisco) Álvarez-Cascos en el DNI; durante una década secretario general del Partido Popular, también conocido como general secretario por su ardor guerrero en la relación con los empleados y compañeros, que en la comisión que investiga la corrupción en los partidos se unió a la tropa del no me acuerdo, no me consta, yo que sé y a mí que me cuenta, dando pábulo a ese rumor que habla de amnesia colectiva entre las filas populares.
Él exsecretario general añadió otro dato interesante: Luis Bárcenas era intachable en su trabajo. Seguramente no recuerda el antiguo secretario general que en sede judicial no piensan lo mismo y de ahí que pasara por el “trullo” y que, además, tras las investigaciones, peritajes y el paso de testigos, el magistrado señaló que los papeles de Bárcenas eran suyos y, por tanto, también existió una caja B.
Nada sabe el ex de los sobresueldos en la etapa de P.A.C., siempre en el caso de que coincidan las iniciales con su nombre pero sí en el tiempo en el que el señor Álvarez-Cascos era el jefe de la organización de los populares, formación que también está acusada de financiarse con dinero negro, para lo que se tuvo en cuenta declaraciones de empresarios que reconocieron sus dádivas y de receptores de ese dinero.
Además en el propio Partido Popular se reconoció, y se acusó encima, al señor “implacable” de quedarse con la pasta, que “algunos habían salido rana”, mientras que la opinión pública y la publicada señalaban que la cloaca era cada vez más grande y que “cheira que fede”
¿Creemos al señor Álvarez-Cascos? En sede judicial se dijo que “la declaraciones de Rajoy eran poco creíbles”; recuerden que Mariano tampoco sabía nada y fue durante siglos el organizador de actos y jefe de los empleados de Génova.
Así pues, se pueden poner en tela de juicio (en los juicios, por cierto, todavía hay mucha tela que cortar) esas declaraciones y, más aún, la credibilidad del señor Álvarez-Cascos queda muy en cuestión cuando en 1991 firmó un artículo en “La Hoja del Lunes” asegurando que “el matrimonio era indisoluble”, puesto que lo que Dios ataba no se podía desatar” (El Intermedio, martes 9 octubre) y, poco después firmaba dos divorcios. Otra vez la amnesia. Maldita plaga, oiga.

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