IMPOTENCIA

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Vivimos tiempos convulsos en lo que se refiere a la lucha por una igualdad en la que estamos inmersas muchas mujeres para que este país, machista por referencia, nos reconozca el sitio que demandamos desde hace muchos años. Si bien la Carta Magna recoge textualmente en su artículo 14 que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza o SEXO, religión, opinión o cualquier otras condición o circunstancia personal o social”, lo cierto es que llevamos una temporada en la que, por mucho que diga el Gobierno que estamos a la baja en lo que se refiere a casos de violencia de género, todos los días nos estamos haciendo eco de una nueva agresión que se salda con la muerte de una mujer a manos de su pareja o ex pareja, o conocemos noticias en la que el alma se encoge cuando lees que unas 1.400 niñas han sufrido abusos sexuales. Estos casos, aunque no nos toquen de cerca, no nos dejan indiferentes y hasta nos llegan a hacer sentir impotencia.  Algunas son mujeres que habrían optado por el silencio pensando que era su mejor arma; otras –cada vez menos– habrían denunciado y por alguna circunstancia siempre ajena a las víctimas –lentitud o fallos de la propia Justicia, incumplimiento de órdenes de alejamiento por parte del agresor, etc.–, esta violencia machista  termina de igual forma, con la mujer muerta a manos de su pareja o ex pareja. ¿Por qué se están cargando la Ley Integral de 2004, quitando recursos, y atacan de nuevo  las políticas de igualdad impulsadas por los Gobiernos socialistas? ¿Por qué volvemos a la actitud y discurso machista de hace treinta años? ¿Por qué nos quitan el derecho a decidir, incluso sobre nuestro propio cuerpo y sobre derechos tan importantes como el de la salud o el de la maternidad? ¿Por qué nos arrinconan, de qué tienen miedo?¿Por qué hay mujeres que apoyan la sumisión total a un hombre, que ejerce de “cabeza de familia” mientras ella queda relegada a un segundo plano? ¿Qué tiene él que no tenga ella? Las mujeres que luchamos por la igualdad no queremos arrinconar a los hombres ni a nadie; simplemente queremos defender nuestro espacio y ser libres. Y esta libertad pasa por que gobiernos como los del PP asuman que somos iguales y actúen en consecuencia, con políticas y medidas dirigidas a acabar con el machismo en todas sus manifestaciones.

 

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