Doscientos años después, si no hay nada mejor, ¡QUE VIVA AL PEPA!

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Primero fue La Pepa, luego llegó la nuestra

bajo el padrinazgo de San Sabas y, finalmente,

el Estatuto de la mano de San Prudencio.

Y así estamos.

En un interesante artículo el director adjunto del Observatorio de Política Exterior Española, proponía “reclamarnos de 1812 o parecernos a la España de 1898 que sufrió un grave quebrante físico y moral…”

Otros ilustres pensadores defienden “a la Pepa”, en contraposición a las Leyes Orgánicas del franquismo y hay quien pide mejorar la signada en diciembre de 1978…

 

Pues viva la Pepa > …proclamaba que la Nación está obligada a proteger por leyes sabías y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que lo componen que tienen la obligación de amar a la patria y, al tiempo, ser justos y benéficos.

Al margen de las frases altisonantes reconozcamos que fue el primer esfuerzo democrático de la España contemporánea

 

Del Gobierno de los pueblos > Antes de entrar en comparaciones detengámonos en el título VI de la Constitución de 1812 dedicado al “gobierno interior de las provincias y los pueblos que supuso un avance notable en la administración de los ayuntamientos y las diputaciones. A los primeros se les encargaba el cuidado de la salubridad y seguridad de los vecinos; cuidar de las escuelas, hospicios, hospitales y otros establecimientos de beneficencia así como la construcción y reparación de caminos, calzadas, puentes, montes y plantíos en común, mientras las Diputaciones, encargadas de inspeccionar a los ayuntamientos, se les encomendaba promover la prosperidad de cada provincia velando por la buena inversión de los fondos públicos en los pueblos, recaudar los arbitrios y contribuciones de forma equitativa.

 

De la Pepa a san Sabas > Nuestra “Consti” se festeja el 6 de diciembre (festividad de San Sabas) y en su preámbulo nos dice que viene a “proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones…”

No está de más, estos días, en recordar el artículo 37: “la Ley garantizará el derecho a la negociación colectiva laboral entre los trabajadores y empresarios, así como la fuerza vinculante de los convenios.” ¿Es constitucional, que se cambien las reglas laborales, los contratos y compromisos ¿

Es legítimo que alguien decida rebajar la soldada, ampliar un horario o modificar el puesto de trabajo a gusto de una de las partes que establecieron en su día el contrato por el que regir las relaciones laborales…? ¿Puedo rebajar el alquiler pese al contrato en firme que firmé con el propietario?

¿Se puede “instalar” en la Constitución un artículo donde prime - sobre el derecho al trabajo, la vivienda, la educación y la sanidad - un compromiso sobre las cuentas públicas, el déficit, como valor prioritario No sería, cuanto menos, necesario un referendo? Pues ¡que viva la Pepa!

La Pepa y San Prudencio > Fue un seis de abril –festividad de San Prudencio– de 1981 cuando el Rey signó la validez de nuestro Estatuto de Autonomía.

Ahora, treinta y un años después, las cosas no se mueven, pues no toca dicen desde el PP, aunque el repaso de su texto parece demostrar lo contrario, aunque o noso presidente dice vivir (¿él, nosotros?) en el mejor de los mundos…

La lectura del Estatuto, por ejemplo, demuestra que hay competencias en materia laboral (artículo 27) pues la Xunta asume las relaciones laborales, con lo que algo tiene que decir en relación con el decretazo y, también –por citar otro tema candente– la promoción y desenvolvimiento comunitario (las famosas áreas metropolitanas) aunque la Xunta solo se fija en el litoral para llenarlo de ladrillo.

Competencia (lean el Estatuto señores) sobre el ferrocarril al que solo usan (AVE sí, AVE no) como arma electoral cuando tanto trabajo hay para desarrollar “camiños de ferro que fagan país.

Lo dicho: de la Pepa, a San Prudencio ¡este año el seis de abril será viernes santo, día de penitencia y no me extraña! pasando por San Sabas, un santo oculto en los modernos calendarios que solo anuncian “día de la Constitución”.

Así que ustedes mismos ¿Viva la Pepa? Pues, ¡viva la Pepa!

 

Doscientos años después, si no hay nada mejor, ¡QUE VIVA AL PEPA!