Regularizar Recimil

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Es verdad que se puede criticar la lentitud del gobierno municipal con respecto a la gestión del censo y estudio de la situación de los residentes de Recimil. Un año ha llevado.  Pero es igualmente cierto que ningún gobierno anterior lo había hecho, y que por tanto era una asignatura pendiente, no de esta legislatura, ni siquiera de esta década, posiblemente desde hace más de treinta años.
Regularizar la situación de Recimil y sus residentes es desde luego, una asignatura pendiente, y una deuda que el Concello tenía con los ferrolanos que allí residen. Se trata también de dar seguridad jurídica a inquilinos que llevan años, sino décadas, residiendo en el barrio sin documento oficial alguno que lo justifique.
Es evidente que no es fácil para ninguna administración, y menos para un concello como el de Ferrol, gestionar un parque de viviendas públicas que se aproxima al millar de pisos. Pero su titularidad pública, y el hecho de que su mantenimiento corra a cargo del erario público obliga a gestionar Recimil como un bien social que debe atender las necesidades de vivienda de las familias más desfavorecidas y garantizar la permanencia de los residentes históricos. Y por eso se hace imprescindible atacar situaciones irregulares de ocupaciones,  o de pisos vacíos con titulares que no residen en ellos, y que quizás dispongan de otras viviendas en propiedad en el mismo término municipal.
No va a ser fácil, regularizar la situación de Recimil y sus residentes, pero desde luego, representa un gesto inequívoco de respeto y reconocimiento del gobierno local hacia las familias que las ocupan, muchas de ellas, desde hace décadas.
Regularizar la situación y firmar nuevos contratos debe en primer lugar, dar seguridad jurídica a muchas familias,  permitir fijar la población del barrio y luchar contra el deterioro de un barrio, apostando por la mejora de la convivencia y la erradicación de la conflictividad social.   
La regularización de Recimil es una oportunidad, para el barrio y para Ferrol. Una oportunidad para sus residentes, y para la convivencia, en un momento en el que las administraciones, más que nunca, deben atender las necesidades básicas de quienes más lo necesitan.

 

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