La colla portuaria

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Cuando era un chaval, si tus mayores deducían de tu comportamiento que te desviabas de lo que esperaban de ti para conformar un futuro cierto, te amenazaban con abandonarte a tu suerte y enviarte en una madrugada cualquiera a la colla del puerto. 
Sabíamos que el trabajo en la estiba del cabotaje era de hombres sin oficio, duro, peligroso, insalubre e inestable. Con los años, la recuperación de derechos laborales al llegar la democracia hizo que en 1986 se transformaran las collas de braceros del mar, las Organizaciones de Trabajadores Portuarios, en Sociedades Estatales de Estiba con una relación de trabajo especial que mejoró sus condiciones laborales en unas Autoridades Portuarias nacidas de la transformación de las decimonónicas Juntas del Puerto, con una nueva organización y cambios en la gestión que modernizaron el sector y lo hicieron más competitivos.
Ahora, la sentencia de la Corte Europea llevará a la desaparición de las Sociedades Estatales de Estiba. No negaré que hay que actualizarlas y transformarlas para mejorar la transparencia y el acceso en igualdad de condiciones al servicio portuario. 
Pero también comprenderán que hace años dejara atrás la ingenuidad de creerme que el hostigamiento al que están siendo sometidos los trabajadores portuarios es inocente. 
Por eso, les invito a reflexionar sobre quién vendrá a ocupar el lugar que ocupan las Sociedades de Estiba y seguro que convendrán conmigo que, en un alto porcentaje, lo harán Empresas de Trabajo Temporal. Y la consecuencia evidente será más temporalidad del empleo, inestabilidad y reducción de retribuciones. Además, si la consecuencia es menor coste de estiba, podemos preguntarnos si sobrevendrá una reducción de tarifas o simplemente un traslado de la reducción de costes laborales a un mayor excedente empresarial.
Nuestro país lleva a sus espaldas muchas liberalizaciones de empresas y sectores económicos, en un principio para modernizar nuestra economía, pero con un resultado bien distinto, en detrimento de clientes y consumidores. Sobran ejemplos. No cometamos otro error.
 

La colla portuaria