Aseveraciones

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Jamás intenté variar  la voluntad ideológica de las personas. Nobles criaturas con derecho a equivocarse solas. Antes al contrario soy de los que dan alas a las gentes para que puedan volar y cumplir su destino… Sin embargo en esta ocasión, acuciado por la perentoria cita del 26-J, me siento obligado a exponer diferentes aseveraciones al cuerpo electoral más desnudo hasta la horquilla de los cuarenta años. El resto habla latín. Recordemos que Satanás sabe más por viejo que por demonio. En cambio, el primer grupo es presa de ilusorias revoluciones, transformaciones radicales donde todo será mejor si se empuña el timón del cambio… Pese a ello subrayamos que en todas las épocas cuecen habas. Así alguien tan ecuánime como Sócrates afirmó, referido a sus días: “Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian a la autoridad. Responden a sus padres y tiranizan a sus maestros”.
Por eso la duda metódica de nuestros jóvenes y jóvenas –¡olé el lenguaje mediático!–  contra el orden institucional establecido, los políticos que nos representan, las inflexiones hacia la “casta” que ha alcanzado poder, deben estudiar cómo desde la Puerta del Sol ejercen acerado nepotismo y navegan por sectarismo relativista, vendiéndoles tardo comunismo, anarquismo pasado por hervor globalizado, separatismos descerebrados, terrorismo de Otegi, hombre de paz, recibido por el Gobierno catalán con honores mientras se meaba sobre las 54 víctimas de compatriotas suyos asesinadas por ETA. ¿Vamos a votar estas opciones?
Lo sé. La juventud no vuelve. Lo decía el poeta que a veces lloraba sin querer. Igual pasa con las mejores generaciones preparadas de la historia, aun cuando en sus filas se cuenten perrofláuticos, ninis, frikis, coletudos y vagos dispuestos a hacerse selfis con –autorretratos– al participar en huelgas, escraches y concentraciones variopintas. De ahí que convenga elegir el nombre depositado en la urna…

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