La paradoja podemita

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LO habitual es que los ciudadanos ni se molesten en leer los programas electorales. Al fin y al cabo, ya están acostumbrados a que, cuando se llega al poder, los políticos ignoren todas esas promesas que hasta se atrevieron a poner negro sobre blanco. Sin embargo, hay que agradecerle a Podemos que esta circunstancia, al menos en estos comicios, se haya cambiado. Desde luego, nadie recuerda que un programa económico se haya terminado por convertir en un superventas. Y todo gracias a la idea de presentar sus iniciativas como si de un catálogo se Ikea se tratara. De hecho, si uno no se fija mucho, no notaría la más mínima diferencia entre ambas publicaciones. No se sabe qué piensa de esta iniciativa la multinacional del mueble. Sin embargo, lo que resulta cuando menos chocante es que los podemitas se opongan a la apertura de tiendas de Ikea, como sucede en Pamplona y que, sin embargo, recurran a su imagen para vender su ideología. Cuando menos, un tanto extraño...

La paradoja podemita