Los idus de junio

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Lo último que nos quedaba por saber de Podemos es que tiene “rasgos peronistas”. Lo ha dicho el Pablo Iglesias reconociendo que hay un hilo que permite entender a Podemos y es el que enlaza con las teorías del sociólogo argentino “postmarxista” Ernesto Laclau. Cuando parecía que ya nada podía sorprendernos, resulta que algunos de los protagonistas de la “nueva política” aún nos tenían reservada una sorpresa: Iglesias dice que a Errejón le emociona contemplar un retrato de Eva Perón. Si no se trata de una broma de Iglesias es que ya nada es lo que parece. Eva Duarte, esposa de Perón, fue la musa del justicialismo argentino, hijuela porteña del fascismo.
El populismo ha sido una plaga política, que, para desgracia de los argentinos, periódicamente aparece y desaparece para dejar en la ruina a miles de personas y en bancarrota a uno de uno de los países más ricos del planeta. Que con semejantes raíces ideológicas se haya construido en menos de tres años la estructura política a la que las encuestas otorgan ventaja sobre el PSOE y le disputan al PP la condición de partido más votado es uno de los enigmas más llamativos de los últimos tiempos. 
A mi juicio encuentra una explicación en un doble registro. El social y el mediático. Para entender el fenómeno hay que anotar el apoyo capital que Podemos ha encontrado en algunos medios. Hay más. El auge de Podemos se explica teniendo en cuenta los tres millones largos de excluidos por obra de la crisis y los ajustes. Todo ello unido al resentimiento generado por la pasividad con la que desde el poder se miraban los casos de corrupción. El error puede aparejar consecuencias políticas y sociales más que inquietantes. 

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