Arenas ya va camino de la marginalidad

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A Javier Arenas, que ya está en la tercera o en la cuarta edad, no se le puede negar el tesón, pues durante treinta o cuarenta años intentó conquistar Andalucía y Sevilla para el PP; no  lo consiguió, pero lo intentó. El señorito campeón, uno de cuyos mayores éxitos fue dejarse fotografiar en plena campaña electoral mientras un limpiabotas le lustraba el calzado, aún aspiraba en las municipales de 2015 a ser el candidato del Partido Popular a la Alcaldía de Sevilla, porque... “no hay más alternativas”. Demoledor. Savia nueva para la política. ¡Pero el tipo siguió! Tras la marcha de Rajoy se transformó en un sorayista acérrimo, tanto que se embarcó en una conjura contra Casado, al que veía destronado en dos días. Pero cómo cambió todo. Resulta que mudó de piel y es un casadista convencido. De hecho, es senador autonómico. Sin embargo el nuevo líder popular lo ha dejado sin cargos orgánicos por primera vez en 29 años. Al final aún va a ser verdad que hay cierta renovación en el partido.

Arenas ya va camino de la marginalidad