Oídos sordos

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Estamos constantemente rodeados de amenazas y por eso, como especie, hemos desarrollado la capacidad de preocuparnos solo de aquellas que suponen un peligro inmediato. Si no fuera así, viviríamos atenazados por el miedo. Este mecanismo para poder ser felices sin embargo tiene su contrapartida y es que no somos capaces de valorar correctamente riesgos potenciales a largo plazo.

Se está viendo con el calentamiento global y la contaminación. Los científicos llevan décadas avisándonos de que estamos siguiendo una deriva que solo nos puede conducir a vivir a la extinción. Pero todas estas alertas las sentimos lejanas y pensamos que hay mucha exageración y que no será para tanto. Hasta que llega un febrero como este en el que estamos marcando temperaturas más propias de mayo o junio y nos empezamos a preocupar.

No es el único ejemplo. Hay otras amenazas a las que también hacemos oídos sordos a pesar de que nos advierten por activa y por pasiva del peligro que suponen. Es el caso por ejemplo de la creciente resistencia de los microorganismos a los antibióticos. En España esto supone la muerte al año de 1.500 personas. Pueden parecer pocas, pero en solo una década esta resistencia se ha incrementado del 14 al 18% y si todo sigue así para el 2050 se espera que por esta causa fallezcan al año 78.000 personas en nuestro país.

Los microorganismos son seres vivos que se adaptan y evolucionan, muchas veces de forma impredecible. Hemos dado por sentado que nuestros antibióticos siempre van a funcionar y esto no es así. Han sido una herramienta fundamental para conseguir en los últimos años reducir de forma drástica la mortalidad, pero todo apunta a que nos estamos quedando sin arsenal para enfrentarnos con muchas enfermedades.

Ahora parece que empiezan a darse pasos en el camino hacia una posible solución que no será fácil. El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han firmado el acuerdo para la creación de una Red de laboratorios para la vigilancia de los microorganismos resistentes, en el marco del Plan Nacional 2019-2021 de Resistencia a los Antibióticos. El problema es que esta red ya estaba prevista en el anterior periodo, el de 2014-2018, pero no llego a desarrollarse. Y es que una vez más, políticos, industria y sociedad no acaban de secundar los esfuerzos de la comunidad científica. Somos cortos de vista y no aprendemos.

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