EL TRÁGALA DE IGLESIAS

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Pablo Iglesias juega fuerte. El programa de gobierno de coalición que ofrece al PSOE no es un pacto, es un trágala. Sabe que Pedro Sánchez no puede aceptar el compromiso de celebrar en Cataluña un referéndum de autodeterminación, pero, aún así, lo reclama. La ingeniería constitucional que aducen los redactores del programa de Podemos para burlar el artículo 2 de la Carta Magna (“La indisoluble unidad de la Nación española”) es un juego perverso. Definir a España como un “país de países” para concluir en la “plurinacionalidad” es un silogismo engañoso propio de quienes pretenden reescribir la Historia. La ventaja del documento presentado por Iglesias es que no oculta su afán doctrinario y expone que el injerto de esta idea debería ser encomendada a las escuelas llevando a cabo la “revisión de las asignaturas de Historia y Ciencias Sociales”. El objetivo sería “superar la visión homogeneizadora de la Historia de España”. Frente a semejante trágala, ¿qué puede hacer Sánchez?
i acepta el plan de Podemos incluidas las competencias que reclama para sí Iglesias –desde la Vicepresidencia a la dirección del CNI–, estaría dando el primer paso para acabar como acabó el Pasok en Grecia. O peor aún, como el PS italiano de Craxi. Caso de rechazar semejante dicktat, le quedaría la posibilidad de pactar con Ciudadanos, unir al PNV, sumar los de Compromís, de IU y de los partidos canarios en la segunda vuelta de las votaciones de de investidura y emplazar al PP a elegir entre la abstención o repetir las elecciones. 
Claro que si Sánchez fracasa, lo mismo Rajoy, por una vez toma una decisión y cansado de declinar decida presentarse a la investidura. Todo puede suceder. Quienes con técnicas de laboratorio político conservador favorecieron en bandeja televisiva el crecimiento y la consolidación de Podemos deben estar arrepentidos. El genio no tiene intención de regresar a la botella y pretende quedarse con todo.

EL TRÁGALA DE IGLESIAS