Vintage

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La sociedad española se está haciendo vintage, siguiendo un camino que parece tener éxito en muchos ámbitos, como la moda, la música, el arte, etc. Lo malo es cuando el regreso se produce en derechos fundamentales como la libertad de expresión. Desde el restablecimiento de la democracia no habíamos asistido a tantas causas penales abiertas contra pensadores, humoristas, músicos o columnistas por el mero hecho de expresar sus opiniones o ejercer su actividad creativa. Ahora resulta que nos hemos vuelto hipersensibles y por doquier aparece gente que se siente ofendida por canciones, representaciones teatrales, chistes u opiniones contrarias a lo que piensan, a lo que creen o a lo que sienten. Yo pensaba que en eso, precisamente radicaba la libertad de expresión, pero en vista de algunos episodios como los del carnaval de Tenerife o el de A Coruña, los casos de Cassandra, Strowberry o el de la concejal madrileña Rita Maestre es evidente que aquél derecho, antes ampliamente respetado y aceptado socialmente, se ha convertido hoy en un peligro para quién lo ejerce. Malos tiempos para la libertad y la tolerancia.

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