“QUE TIEMPO TAN FELIZ”

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En 1968, la cantante folk galesa Mary Hopkins, pego el pelotazo con la canción “Que tiempo tan feliz... Que tiempo tan feliz, que nunca olvidaré y la canción alegre del ayer…”. Una canción musicalmente pegadiza que en su día tuvo un importante éxito popular, cuyo argumento literal aprovecho María Teresa Campos para poner en marcha un programa de televisión del mismo título, volcado en la nostalgia y los recuerdos musicales.

Un programa que se ha convertido en uno de los de más audiencia en las parrillas televisivas actuales. Las “revisiones” del pasado, en radio, prensa y televisión, incluso en internet donde hay multitud de páginas dedicadas a los “resonancias musicales”, siempre han tenido y tienen un importante seguimiento.

La nostalgia no está reñida con la ilusión y cuando se pone en los “escaparates” vende

 

Recuerdo que en la radio los programas con contenidos musicales “añejos” siempre fueron agraciados por la audiencia. Y lo digo con conocimiento de causa, recordando la buena acogida que tuvo en su día, a mediados de los 70, el espacio radiofónico “Los carrozas atacan” de la “FM-88-La Radio Feliz” en la programación de la Cope –en los primeros balbuceos del estéreo– o cuando Jesús Hermida puso en marcha “Radio 80 Serie Oro”, en cuyos inicios tuve el gusto de colaborar. Hoy, las emisoras de especializadas, que abundan en el dial, se nutren en un porcentaje elevado de “oldies”. O sea, canciones e intérpretes con “mayoría de edad”.

El fenómeno “revival” tira del recuerdo. Lo que me extraña es qué la “Gallega” aún no haya incluido esta “fórmula” en su programación actual. Una fórmula que no le es ajena, ya que con el programa “Radio Onte”, a comienzos de los 90, con una temática similar al de María Teresa Campos, obtuvo una suculenta audiencia. Incluso ahora la idea podría funcionar muy bien. El programa tenía una espléndida “big band ” con algunos de los mejores músicos de las orquestas de Galicia y por el pasaron artistas y grupos de Galicia, del resto de España, incluso del extranjero, con pedigrí “nostálgico”. La nostalgia no está reñida con la ilusión y cuando se pone en los “escaparates” vende.

“QUE TIEMPO TAN FELIZ”