NO OS OLVIDAMOS, COMPAÑEROS

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Hace unos días asistí como galardonado en la ceremonia de entrega de los Premios de la Armada correspondientes a este año que tuvo lugar en el Cuartel General de la Armada en Madrid, acto que como es habitual estuvo organizado con un gusto exquisito.
Cuando tomó la palabra el Ajema mencionó que, en aquel momento, eran 37 los buques que la Armada tenía en la mar cumpliendo las diferentes misiones encomendadas, y que eran 4.494 los hombres y mujeres que se encontraban embarcados en ellos.
Ni que decir tiene que aquellas cifras despertaron en mí un sentimiento de admiración y orgullo al comprobar el servicio que nuestra Marina estaba prestando a nación… “Estos son los verdaderos merecedores de todo premio”, pensé.
Esta labor, absolutamente anónima para la inmensa mayoría de la sociedad, nunca ha estado ni está suficientemente reivindicada. Nuestros compatriotas se juegan en muchas ocasiones la vida para que usted y yo podamos seguir plácidamente con nuestras vidas… o dicho de otra manera, la Armada garantiza nuestra seguridad y que nuestras rutas marítimas permanezcan abiertas, es decir, nuestra soberanía. Pero no solo eso, con su modesta contribución defienden además la paz y seguridad mundial, el principio de solidaridad y los Derechos Humanos. Nada más, y nada menos.
No se me ocurre mejor homenaje para todos ellos que dedicarles el bellísimo concepto de “patria” que figuraba en las Reales Ordenanzas que le otorgó la Constitución de 1876 (Artículo tercero), que decía así: “El concepto de patria no es una fórmula que hable a la inteligencia; es nobilísimo sentimiento que mueve el corazón. La patria no se ve, ni se describe, ni se dibuja: se siente. Es más que el suelo que nos vio nacer. La patria es todo: nuestra tierra, nuestro cielo, los recuerdos de nuestra infancia, la memoria de nuestros padres, las glorias de nuestra historia. Todo ello está unido a nuestro cuerpo, está dentro de nuestra alma; el sentimiento de amor patrio nos lleva a considerar como debido todo sacrificio en su holocausto y toda renunciación como pequeña”.
Feliz Navidad, compañeros.

NO OS OLVIDAMOS, COMPAÑEROS