Fernando Miramontes

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Murió Fernando Miramontes, con quien mantuve una estrecha relación durante años, y que en cierto sentido y salvando las distancias, fue para mí como un segundo padre. Si para los ferrolanos como contribuyentes fue una suerte tenerlo como concejal, como simples ciudadanos de una ciudad donde casi todos nos conocemos, fue una bendición contar con una persona tan conciliadora y honesta, sin dobleces, dotada con la Auctoritas tal y como los antiguos romanos la interpretaban: un poder no vinculante pero socialmente reconocido, que sólo se concede a los hombres valientes e íntegros que gozan de la confianza de los suyos, y del respeto de todos, un rasgo siempre útil, pero mucho más en los primeros y difíciles años de nuestra recuperada Democracia.  

La Política con mayúsculas, la que es útil, y la que demuestra con hechos que no todos los políticos son iguales, ha perdido a uno de los suyos.

Fernando Miramontes