Aviso a navegantes

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El Gobierno sabe que sin Presupuestos es muy difícil gobernar y está jugando la carta del miedo. En este caso, miedo a la irrupción de Vox en la política nacional. En un mensaje emitido mirando hacia los socios catalanes de la moción de censura, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha dicho que sin Presupuestos, podría ser que Pedro Sánchez convocara elecciones este año. Suena, ya digo, como aviso a navegantes. En este caso a los dirigentes de los partidos separatistas, a quienes no hay que explicarles que ante un posible triunfo de las derechas con resultado de pacto análogo al que cuajó en Andalucía, la vida se les complicaría mucho. Para ellos y para sus proyectos políticos, Sánchez es el mal menor. Amagan con dejarlo en la estacada, pero no es seguro que llegado el momento decidan votar en contra de los Presupuestos.
Es verdad que el calendario judicial y la apertura del juicio contra los políticos presos acusados de delitos gravísimos condiciona el tempo político, pero aún así y dado que los juicios hasta su fase de sentencias se prolongaran durante meses, es probable que tanto en Esquerra Republicana como en el confuso universo que pastorea el prófugo Puigdemont acaben aterrizando en la “realpolitik”. En ese registro parece que se mueve Pere Aragonés (ERC), vicepresidente de la Generalitat. No así el presidente Quim Torra, que en su condición de valido de Puigdemont actúa de manera impredecible aunque también sabe lo que Pablo Casado o Albert Rivera tienen dicho que harían para atajar la deriva secesionista.
El caso es que por una serie de intereses contrapuestos la convocatoria de elecciones no interesa ni al PSOE, que teme que el terremoto andaluz derive en tsunami, ni tampoco a Podemos que se encuentra inmerso en una crisis interna con posibles escisiones que amenazan seriamente las expectativas futuras del movimiento que lidera Pablo Iglesias.
Así las cosas y con una encuesta reciente (Telemadrid) que en el caso del Ayuntamiento de Madrid al PSOE le conceden una expectativa de apoyo electoral ¡por debajo de Vox! se entiende que el Gobierno, en este caso por boca de la ministra de Hacienda, haya recurrido –sin decirlo abiertamente– al cuento de Pedro y el lobo. El miedo, como factor aglutinador. O, quién sabe si como ingrediente de un discurso político despojado de cualquier otro principio que vaya más allá de la mera instrumentalización de los acontecimientos con la única finalidad de conservar el poder.

 

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