Gobiernos “pagafantas”

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El drama de la migración de personas africanas se está enquistando terrible e irreversiblemente en la sociedad europea y parece que con pocos visos de soluciones reales. 
Cada día asistimos a un nuevo espectáculo casi más terrible que el anterior y ahora, además, con grandes dosis de superficialidad moral. Sirva de ejemplo la última aventura del buque “Aquarius” en el que el Gobierno Catalán ha actuado con España de igual manera que antes lo hiciera nuestro Gobierno con Europa, a costa de unos emigrantes que sabe Dios que miedos estarán pasando sin entender más allá que el mar está frio y mata. Nuestros políticos marcando territorio, cual cánido. 
Todo esto es indignante y confirma que los que sufren importan poco más que un acto de imagen política y nos tienta a pensar que el tráfico de personas que para unos es un negocio económico, para otros puede ser un negocio político, y para el emigrante solo sufrimiento.
En este vergonzoso tráfico hay algunas preguntas que nadie responde y que seguro aportarían luz sobre este vil comercio de personas y el por qué convencen al emigrante de que alcanzará su objetivo. Hasta donde yo sé los emigrantes vienen, la mayoría, sin documentación de origen; están avisados por las mafias, justificándose en que si los detienen no los podrán repatriar porque no sabrán de donde son y aunque, por la razón que fuese, lo averiguasen, sin pasaporte no podrán entrar de nuevo a su país de origen ¿qué ocurre con estas personas? 
¿Cuántas personas alcanzan el objetivo de entrar en Europa directamente? ¿Por qué a estas alturas ya llevamos el doble de rescates que el año pasado? ¿Por qué las barcos ONG’s tienen bandera de un país, base en otro y tripulaciones de otro distinto? 
Faltan muchas respuestas y hay demasiados dramas que se pretenden resolver dando dinero a cambio de personas; pagando como si fuesen “pagafantas”.
Esto no se arregla en un día ni en un año, ni tampoco con parches ni con “ya llegará el invierno”. 
No lo estamos haciendo bien y es síntoma de que a nuestra sociedad del bienestar le ha entrado un virus de soberbia y está muy mal. 
 

Gobiernos “pagafantas”