¿Sabe en que se gastan sus impuestos?

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Seguramente que la gran mayoría lo ignora, solo de vez en cuando salta alguna noticia poniendo el dedo en la sangrante herida. En este país, todo el mundo está obligado a contribuir con sus impuestos, después el político de turno hace con aquel fondo lo que le viene en gana, sin preguntar si aquella obra es útil o inútil, si las prebendas que percibe son o no justas, si los recortes son un capricho o una necesidad. Tampoco se tiene en cuenta las urgencias en aclimatar el presupuesto a lo más ajustado de la vida social y sí en cambio en hacerlo conforme a su ideario. Nuestros políticos son como el agua que desaparece por el sumidero y han logrado levantar un Estado a la medida de sus necesidades y no a las de los ciudadanos.
Además en época electoral, prometen todo lo que el votante quiere oír, es como una liquidación de las rebajas y tiran la casa por la ventana, pero cuando la campaña ha pasado ya nadie se acuerda de sus promesas y el ciudadano vuelve a la realidad y como faltar a lo dicho no es delito y encima nadie dimite por haber contado mentiras, así nos va. De todos modos, aunque se lleven las alforjas llenas nadie se va, todo el mundo alega su inocencia para seguir en su puesto hasta el final. 
El ciudadano al igual que tiene derecho a contribuir al fisco, también debe tenerlo en saber en que se gasta su aportación dineraria y si esta está bien o mal empleada. Cuando a raíz de todo este hermetismo se han cometido numerosos casos de corrupción, muchos de ellos sin aclarar y los imputados pendientes de las posibles condenas ú exonerados de los cargos, en los que unos ya cesaron y otros siguen en activo, por eso es saludable para la limpieza democrática saber a donde va a parar el dinero del contribuyente, después éste, si se muestra de acuerdo, premiará en las urnas al gobierno y si no lo está, le penalizará como se merece.
La situación en la que se desenvuelve España es complicada, cuenta con 17 autonomías, un gobierno central y su ramificación al resto del territorio, 54 diputaciones y más de 8.120 ayuntamientos y cada uno por su lado y todos moviendo ingentes caudales. Saber a donde va aparar si no hay control, es difícil que el ciudadano confíe en sus políticos. Cuando además la propia administración  en su conjunto evita dar cifras de carácter económico ó financiero, por tanto para creer en dicha clase política, estos tienen que dar más margen de transparencia e informar en que se gastan los impuestos ciudadanos con nitidez y sin rubor. 

¿Sabe en que se gastan sus impuestos?