La cosa se pone seria en Cataluña

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ARTUR Mas es mucho menos parvo de lo que parecía. Ha visto que lo de Cataluña no se acaba de aclarar y se ha dado el piro a Perú. Por ahora aún no se trata de un exilio oficial, pero por allí anda. Y qué bien ha programado el viaje, pues se marchó justo el mismo día en el que se iba a celebrar una vista para revisar su condena a dos años de inhabilitación por el pseudorreferédum de noviembre de 2014. Un bocado de ceviche, un sorbito de pisco, una excursión por el Machu Picchu... calma los nervios de cualquiera, que es precisamente lo que hace falta ahora por la república. Allí la cosa ya no va de si plan A, plan B, plan C, lazos amarillos o pitadas al himno, se ha puesto todo mucho más serio. Neus Bramona, la mujer de Junqueras, ha decidido intervenir y le ha echado en cara a Puigdemont que si no hay Govern todavía es por su culpa. Sonará a rancio machismo heteropatriarcal, pero no cabe la menor duda de que se han acabado las bromas.

La cosa se pone seria en Cataluña