Un cambio de dieta a los ochenta años

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CUANDO uno se alimenta desde pequeño a base de aloz y lollitos plimavela es difícil que acepte un cambio de dieta a los 80 años. Sin embargo, Liang, un residente en la provincia china de Hunan lo intentó con su anciana madre. Al parecer, la buena señora y su nuera discutieron –¡anda!, en China también pasan esas cosas entre suegras y nueras– y Liang, ofendido por que su madre le gritara a su mujer, le llenó la boca de hierba para que se callase. Mira que si a la octogenaria la da ahora por decir que quiere ser vegetariana... Por cierto, la Policía investiga el caso; el de la actuación de Liang, ¡eh!, no el de los hábitos alimentarios de su madre.

Un cambio de dieta a los ochenta años