Todo encaja

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n política nada sucede por casualidad. Cuando aún estamos en la puerta de salida, dando los primeros pasos hacia la normalidad perdida por la crisis sanitaria desatada por la pandemia, el panorama se ensombrece como reflejo de la agenda judicial. Al dar la Fiscalía impulso a la rebaja de la calificación penal del presunto delito de sedición cometido por Josep Lluís Trapero, que era jefe de los Mossos d’Esquadra cuando el referéndum ilegal del 1 de Octubre de 2017 -paso previo a la declaración de independencia de Cataluña-, se hace inevitable inferir que el cambio sirve a la estrategia del Gobierno. Si el Supremo hace suya la petición del fiscal y del delito de sedición (10 años) se pasara al de desobediencia -que solo apareja pena de inhabilitación-, Trapero se libraría de la prisión. Hemos oído tantas veces a los diputados catalanes independentistas reclamar la amnistía para los condenados y la absolución para otros que también participaron en aquél intento de golpe que la salida que puede depararnos este caso ya no nos sorprende. Para qué darle más vueltas.
Pedro Sánchez consiguió llegar a la Presidencial del Gobierno merced al voto de los separatistas y les sigue necesitando para mantenerse en La Moncloa. Hace una semana para conseguir la sexta prórroga del estado de Alarma, y, dentro de unos meses, para aprobar los Presupuestos. A cambio, desde la dirección de ERC reclaman la vuelta a la famosa Mesa de negociación para la darle una “salida política” al conflicto que dio pie al “procés”, el teatro hibernado por la pandemia.
Sobre ésta y otras actuaciones de la Fiscalía gravita el recuerdo de un inopinado acto de sinceridad de Pedro Sánchez: “¿De quién depende la Fiscalía? ¿Del Gobierno, no? Pues ya está” (6/11/2019). En aquel otoño, todavía como presidente del Gobierno en funciones, ya nos dejaba una pista acerca de su idea sobre la separación de poderes. El posterior pase de Dolores Delgado desde el Ministerio de Justicia a la Fiscalía General de Estado completaba el recorrido.
Los separatistas ponen precio a sus apoyos y uno de los peajes que tocaba era revisar el relato de lo que ocurrió en Cataluña el 1 de Octubre del 2017 cuando desde la Generalitat animaron a la celebrar un referendo ilegal contando con la pasividad de los Mossos d’Esquadra. Todo encaja en la hoja de ruta en quienes llevan meses trabajando para borrar las consecuencias de aquel acto delictivo y desleal con la Constitución aprobada por abrumadora mayoría en Cataluña.

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