Fracaso en 100 días

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En apenas unos días, el gobierno municipal cumplirá cien días al frente del concello de Ferrol. Un periodo baldío que el bipartito formado por Ferrol en Común y PSOE cerrará en blanco, con un sonoro fracaso. Nada ha hecho este gobierno que valga la pena en este mal arranque. Ha habido mucho ruido político generado por el propio equipo de gobierno, mucho tiempo para recibir con todos los honores a los suyos, ahí están en las hemerotecas, las visitas por todo lo alto de Pablo Iglesias o Alberto Garzón al concello ferrolano, y poco más. De gestión, cero. Mucha ineficacia e inexperiencia, mucho tiempo perdido en repartirse el melón, y cero gestiones en favor de la ciudad .
Los del cambio prometido, han llegado al concello, se han sentado en la poltrona, y se han cruzado de brazos. Y por eso, estos primeros cien días han servido para constatar que, desgraciadamente,  Ferrol tiene un gobierno que carece de proyecto de futuro para la ciudad. Un gobierno sin rumbo. No saben que hacer, ni tampoco cómo. Y por eso, lo único que han hecho en estos cien  días es, continuar haciendo oposición al gobierno anterior, olvidándose que ahora son ellos, los que deben dar soluciones a los problemas de la ciudad.
Estos cien días han permitido comprobar además que Ferrol cuenta con un gobierno en minoría, con un alcalde no elegido por los vecinos en las urnas, sino seleccionado en los despachos por un acuerdo entre partidos. A este alcalde no lo eligieron los votantes. Lo eligió Beatriz Sestayo, y a ella se debe y a ella se encomienda.
Cien días han bastado para que el alcalde demostrase que efectivamente, tal y como el mismo había advertido, no es un gestor, sino un activista. Que viene al concello no a resolver problemas, sino a hacer política de la peor, a confrontar con administraciones gestionadas por otros colores políticos y a generar crispación. Es un alcalde al servicio únicamente de su partido, un alcalde que sólo quiere representar a los que le han votado, y que ignora que solo tiene 6 de los 25 concejales que conforman la corporación municipal. La soberbia y  prepotencia de la izquierda radical le lleva a no respetar a esa inmensa mayoría de ferrolanos que no les ha votado y que espera que el alcalde elegido por Sestayo intente, cuando menos, representar a todos. 
 

Fracaso en 100 días