La Marea se acuerda de la renta social

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La pseudopeletera Silvia Cameán, musa del sector pijo de la Marea, nasía pa’ganá, es una mujer que se conforma con poco. Si no la pobre estaba aviada, porque durante los cuatro años en los que en la puerta de su despacho había un cartel donde se podía leer “Justicia Social” no hacían más que quitarle dinero del presupuesto de la renta social, unha ferramenta para medrar –aún persiste el misterio sobre quién iba a medrar, ¿ella?, ¿la Marea?; los beneficiarios desde luego que no–, hasta dejárselo en una miseria y no conseguían que perdiese la sonrisa. Quizá en otras facetas de la vida le iba de maravilla y por eso se la veía alegre. ¿Quién sabe? El caso es que ahora la xente do común anda un poco alporizada de más, porque, según sus cuentas, la corporación local está incumpliendo los pagos a los necesitados. Menos mal que Eugenia Vieito ya no está en el concello, porque si no habría que pensar que se había vuelto a olvidar de incluir a Iago Martínez, el Rasputín de Teis, en los presupuestos y el ahora concejal está abocado de nuevo a la indigencia. Por cierto, los presupuestos municipales a los que se cargan los pagos de la renta social los elaboró la Marea, ¿no? Acabáramos.

La Marea se acuerda de la renta social