La suerte está echada

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i comentario de hoy espero sea el último en relación al proyecto de reforma Diocesana “ UPAS” que insisto no se quede en una simple redistribución geográfica parroquial. Recordarles que el documento justificativo está publicado en la página web del Obispado y en él se explica la puesta en práctica del proyecto por tres razones: disminución de fieles y envejecimiento de sacerdotes, recuperar a los creyentes que se han separado así como para llegar a los que nunca se han acercado y el último motivo, dicen, aplicar más y mejor la Doctrina Social de la Iglesia y dar prioridad a la misericordia. Ahí queda eso.
Nada tan complejo como la Doctrina Social de la Iglesia (algo así como el día a día del “ora et labora”). Es la esencia cristiana, y difícil de practicar. Sobre ella hay opiniones a montón y buena literatura, siendo raro encontrar un Papa que desde el siglo XIX no haya escrito una encíclica sobre ella. La más famosa quizás sea la “Rerum Novarum” de León XIII en la que menciona por primera vez los derechos laborales. Tuvo valor porque hablamos de 1891; hace mucho tiempo y aún vigente.
Aunque el primero en hablar de ella fue Jesús definiendo al hombre como portador de derechos, dejando a un lado a un Dios vengativo, presentando a un Dios de amor y perdón que predica las bienaventuranzas y dice que hay que amar al prójimo como a uno mismo (casi me sale un sermón). Principios que invitan a entender a Dios diferenciando el sentido religioso del temor de la superstición. 
Cabe preguntarnos si la Iglesia Jerárquica es de tal manera y siente cercanía a la Iglesia que quiere serlo y está fuerte en movimientos cristianos con actividad importante de trabajo y oración que convive con la estructura Eclesial y trabajan en los principios de los derechos del hombre, el amor al prójimo y en orar. Organizaciones que piensan en la Caridad y en los demás y que son los estandartes del Cristianismo. Trabajar y participar en Cáritas, Manos Unidas, Pastoral de la Salud, HOAC, etc. es dar un plus a la solidaridad; es el plus del creyente. 
Sin la Caridad, sin la Doctrina Social, repito, la Iglesia está coja y lo cierto y triste es que hay mucho Jerarca en silla de ruedas. Y de hecho en el proyecto se reconoce.
Sr. Obispo, no pongo en duda su capacidad intelectual, no lo conozco, ni hablo más allá de los resultados prácticos, pero, insisto, Vd. se compromete con lo que debe ser lo cotidiano en la Iglesia. Espero no  exponga tales principios para la galería. Porque si es así… malo.

La suerte está echada