La realidad de Cataluña

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JOSÉ Blanco, que en Galicia hizo carrera política como Blanquito y en Madrid, como Pepiño, era, como secretario de Organización, el muro de contención perfecto para ZP. Blanco daba dos capotazos y mientras al expresidente, que no era hombre de pensamiento rápido, le daba tiempo de imaginar algo y soltarlo por su boquita. El tamaño del disparate era lo de menos, el caso era no estar callado. Así llegó a decir, por ejemplo, que apoyaría el Estatuto que saliese del Parlamento de Cataluña sin mover ni una coma. Zapatero sigue con ese raciocinio cachazudo que le ha llevado a afirmar que a Susana “La sultana” Díaz la ven con prejuicios en Cataluña por ser mujer y andaluza. Ahora, aún ahora, se ha dado cuenta de que hay muchos catalanes que son víctimas de ese recelo. Pero, ¡ay!, amigo, las máquinas de Pedro “La sonrisa” Sánchez y de... de.. Patxi López, así se llama el tercer candidato de la primarias, porque hay un tercer candidato, se han apresurado a negar cualquier escrúpulo... Mal vamos.

La realidad de Cataluña