SIN NOTICIAS DE UN CRIMEN

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El asesinato y agresión sexual de Elisa Abruñedo, una vecina de Cabanas cuyo único error fue el hacer lo que solía saliendo a pasear, continúa sin culpables cuando se cumple un año de los hechos. Pese a las intensas pesquisas de la Guardia Civil, que implicaron interrogatorios a centenares de personas, las pistas parecen no conducir a ningún lugar en uno de los crímenes más abyectos que se recuerdan en esta comarca. La vileza del asesinato perturbó a la sociedad local, y lo que es más grave, continúa haciéndolo ante la falta de avances que puedan establecer la autoría del crimen, siempre menos soportable ante la ausencia de culpables. No es, ni mucho menos, el único caso en la zona en que un delito de similares características queda sin resolver. En la memoria permanece el de una anciana de Serantes asesinada hace más de dos décadas o el del dependiente de una gasolinera.

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