Una jornada memorable

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¡GRAN jornada en el Supremo! El revoltoso Albano-Dante Fachín –¡qué buen apellido para un patrono de la Fundación Francisco Franco!–, que llegó a España procedente de su Argentina natal, circunstancia a la que no hay nada que oponer, pues millones de españoles, sobre todo gallegos, hicieron el viaje a la inversa, alegró la mañana ya a primera hora. El juez Marchena le preguntó su profesión y contestó rotundo: “Precario”. ¿Precario en los económico?, ¿precario en lo laboral?, ¿precario en lo intelectual? En lo intelectual no hay duda y en lo económico tampoco, pues chupar chupó lo suyo como diputado en el Parlament. Después le tocó el turno a Gabriel Rufián, el más español de los republicanos catalanes a quien con demasiada frecuencia le traiciona la sangre de sierra Morena que circula por su venas, y también estuvo genial al describir el 20-S: “Yo me fui a comer y a merendar, y en una rebelión merienda poca gente”. No le falta razón; el chavismo mantiene a Venezuela en una revolución permanente y allí no merienda nadie. Bueno, ni merienda, ni desayuna, ni come ni cena.

Una jornada memorable