PABLO IGLESIAS, COLETA Y CHISTERA

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Quiero expresar mi respeto a los componentes de los Círculos de Podemos por sus ganas de hacer, sus inquietudes y su espíritu participativo en un espacio de ideas con un referente común: mejorar la situación de los ciudadanos haciendo una apuesta por lo concreto frente a las abstracciones del 15 M. Es necesario un cambio de actitud en la política, desde la participación ciudadana y el compromiso solidario, para producir un vuelco en los estereotipos de políticos al uso, que se creen el fin y no el medio. La corrupción solo se puede limpiar desde fuera, a partir de la ética y no por los mismos actores de siempre. Aunque sólo fuera por eso, que no es poco, doy la bienvenida a Podemos. Porque es necesario erradicar a los corruptos, a los consentidores, a una élite que ha descompuesto la política, que sabemos que son una minoría, pero con una capacidad de tinta de calamar que todo lo emponzoña. Espero que Podemos sea llave que abra desagües. Pero, ¡ojo!, que sea la llave, no que se la quede, porque esa llave es de los ciudadanos, no es propiedad de los “místicos”.
Tal vez la pregunta debería ser ¿podremos? como expresión de la incertidumbre creada ante los resultados de las votaciones de más de cien mil simpatizantes en su acto constituyente, producto de las diferentes tendencias dentro del Congreso y sus Círculos, aunque hubo una opción que venció de forma aplastante. Del ideario poco se sabe y nada se espera a corto plazo puesto, que los votantes dieron su respaldo a una organización con un programa genérico, con un “ultralíder” irrefutable, indiscutible, que puso en cuestión su continuidad si no era respaldado sin fisuras ¿A quién me recuerda? Cierto, no es casta, no son casta, pero a cada paso que dan más se parecen.
Aunque la puesta en escena es perfecta: dominio de las distancias cortas, mimo a la cámara, discurso esperado y asumible por amplios espectros de población, aspecto homologable y colega de sus colegas… los gestos forman parte de una coreografía que a fuerza de ser naturales parecen estudiados. Pero que nada ni nadie les distraiga del rumbo, para lo cual es mejor que para las municipales “no se presenten con siglas propias”. El objetivo es “caza mayor”: las generales. Denotan una falta absoluta de confianza en los círculos “por si se cuelan indeseables”. ¿Se habrán colado ya? ¿Quién reparte los títulos? Pablo Iglesias viajó a Grecia a respaldar a Syriza dando por asumido su ideario y vinculando a ambos partidos. Bien está que los apoyos sean claros, pero resulta extraño contemplar su salto desde la socialdemocracia a la izquierda sin matices que representa Tsipras.
No vendría mal que se definiera, ya que podría concluirse que Pablo Iglesias dispone de coleta y chistera. La coleta es el complemento ideal para un profe progre. La chistera le valdría para sacar de ella una paloma si eso le demandan, pero si lo que quieren es un conejo, no hay problema. Pero eso no es teoría política. Ya es hora de que comiencen a hablar de lo posible, no de lo abstracto. El problema de los líderes es creerse “iluminados místicos”. En este momento el viento sopla a favor de Podemos y todo parece indicar que así continuará, por lo que aumentan exponencialmente las posibilidades de que el próximo presidente del Gobierno pueda ser Pablo Iglesias, sin programa definido y con la chistera a pleno rendimiento.

PABLO IGLESIAS, COLETA Y CHISTERA