Un Parlamento para sudar, pero muy interesante

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A cada momento estamos oyendo que España está “metida en un lio”, que “va a ser ingobernable”, que el resultado es una “paella intragable”, y además: ¡qué miedo!. He estado releyendo los resultados y no encuentro argumento alguno que me haga ver el caos, ni que este es un país de locos populistas y filocomunistas. Sinceramente, el futuro parlamento que se constituirá será trabajoso, pero ¡mucho menos trabajoso! que dar clase a veinte chavales de instituto en secundaria, o llevar a feliz término una asamblea de comunidad con 60 copropietarios. Eneguida les pongo los datos, pero antes mencionar, que siento como que el partido perdedor (que es el que obtuvo mayor número de escaños) quiere recuperar la mayoría absoluta porque así estaría “comodísimo”. Pero esa forma de gobierno despótico y radical, no es para mejorar a los ciudadanos, sino para “hacer lo que le da la gana” al partido que lo consigue, pero, como los votantes no son tontos, en lugar de aplausos lo que oirían muy pronto sería aquello “¡que no nos representan, que no, que no!”. El nuevo, al ser plural y sin mayorías absolutas, sí representa a las diversas facciones del pueblo, y sólo exige sudar algo en cada asamblea. Veamos los datos.
El parlamento que tiene que conformarse tras las elecciones del 20-D, es plural, pero tampoco tanto  como parece al oírse los variados comentarios. De todos los partidos que se presentaron, sólo han conseguido obtener algún diputado diez; siete grandes y 3 menores (reconociendo que los resultados resultan desvirtuados por la ley  D’Hondt). 
Los grandes son: PP (123), PSOE (90), Podemos (69), Ciudadanos (40), Esquerra Republicana Cataluña(9), Democrácia i Libertat Cataluña (8), y PNVasco (6). Los menores: Unidad Popular- Garzón (2), EH-Bildu (2), P. Nacionalista Canario (1).  Contemos ahora los partidos nacionalistas que han obtenido escaños. Representantes de nacionalistas son: dos en Cataluña: Democrácia i Libertat y Esquerra Republicana; otros dos del País Vasco: PNV, y EH-Bildu; queda uno que pertenece a Canarias. Si tenemos en cuenta que España son 17 autonomías, vemos que ni siquiera hay un partido nacionalista por autonomía, los gallegos sentimos que haya desaparecido el Bloque.
Si ahora sumamos los escaños de los nacionalistas tenemos: 9+8+6+2+1, que suman 26. Fíjense sólo 26 para un total de la Cámara de 350 diputados. Hablo de los nacionalistas porque el independentismo es casi lo único que inquieta actualmente.
Estamos hablando de números, no de supuestos, ni de “me parece”, ni “creo”, lo que nos dicen los números es que la Cámara es bastante homogénea. Un parlamento de 350 diputados en el que sólo se forman ocho grupos: PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos, Esquerra Republicana, Democracia i Libertat, Partido Nacionalista Vasco y el grupo mixto (Unidad Popular, Bildu, P. Canario), aunque bueno es reconocer que cada diputado puede y debe expresarse con total “libertad de cátedra” (o escaño). Es totalmente asumible la labor, se puede hacer, se puede discutir y llegar a consensos. Al principio costará más trabajo, pero en cuanto se vayan conociendo a fondo los valores éticos y los programas de cada grupo, resultará mucho más fácil.
A lo que se han acostumbrado los parlamentarios en este país fue a hacer sólo las cosas fáciles, o a no hacer nada, con mayorías que llegaron a desvirtuar el papel del parlamento, y aplicando el rodillo  a base de “imposiciones”, prescindieron del consenso. Ciento setenta y seis personas, o más, forman mayoría, e implantan su criterio, su ideología, hasta sus gustos y debilidades. A veces, se siente la tentación de pedir que, con mayorías absolutas, se cierre el parlamento y así se ahorraría el sueldo y las dietas de los diputados.
El nuevo parlamento es sumamente interesante, tendrán que retomar el diálogo, el análisis, el estudio de los temas sugeridos, la valoración de los objetivos, distintos métodos para investigar sobre propuestas concretas, etc. etc. De ese modo se puede conseguir un parlamento a la altura de cualquier otro europeo con solera. 
En esos debates se conocerá hasta qué punto Podemos es independentista o sólo pretende un método para alejar a los catalanes de la independencia. Apoyar un referendo no es impulsar la independencia. Formar a la ciudadanía para un referendum es fácil, prepararla para una independencia muy difícil.
Hay una derecha extrema que se dedica a asustar anunciando que “pretenden el poder los comunistas” ¿de dónde vienen esos comunistas?. Los que eso afirman, seguro que han leído que Vladimir Putin, el soviético comunista por autonomasia, ha halagado al gran capitalista de extrema derecha de EEUU Donald Trump. Se está conociendo una media contienda sobre quien manda más en el PSOE, Susana Díaz presidenta del gobierno de Andalucía o el secretario general Pedro Sánchez. Quizá haya que considerar que en política, no es el más importante el que más manda, sino el que más escucha.

Un Parlamento para sudar, pero muy interesante