Escuelas rurales, una educación más personal y contacto con la naturaleza

La dirección del centro A Laxe destaca las ventajas de una educación más inclusivas | daniel alexandre
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A la hora de escoger un centro educativo, dentro de lo posible hay que tener muchos factores en cuenta, además de la localización. Una escuela urbana, por ejemplo, puede contar con más medios y un entorno –desde el punto de vista del alumnado– más diverso. Sin embargo, optar por ello también supone aceptar, por ejemplo, que el estudiante formará parte de un grupo más grande y, por ello, obtendrá relativamente menos atención.


En este sentido, las escuelas del área rural, debido a su tamaño, ofrecen ciertos beneficios únicos a los alumnos, además de una incomparable cercanía a la naturaleza. Así, lo explica Patricia Cons Formoso, directora del CEIP Plurilingüe A Laxe, en Valón, que apunta que “al ser tan poquitos, la atención es súper individualizada e inclusiva”. En este sentido, el centro cuenta con aulas específicas –como Pedagogía Terapéutica (PT) o Audición y Lenguaje (AL)–, además de una cuidadora específica.


En cuanto a contenido, Cons Formoso comenta que el centro está haciendo un gran énfasis en la innovación, como el uso de libros como refuerzo a otros materiales educativos –“trabajamos por proyectos, tenemos libros como apoyo, pero no es como antes, que todo era libros, libros, libros”, apunta–, además de los clubes de ciencias y de letras, donde los pequeños pueden aprender a aplicar el método científico, permitiendo una enseñanza más dinámica basada en experiencias, además del uso de la robótica. Del mismo modo, el currículum pedagógico no deja de lado temas como la igualdad o la enseñanza emocional.


“Hay que avanzar con los tiempos, no quedarse atrás”, apunta la directora, al tiempo que incide en la posibilidad única que estos centros proporcionan de contacto con la naturaleza

Escuelas rurales, una educación más personal y contacto con la naturaleza