La accesibilidad se hace universal en las obras públicas y privadas de la ciudad

Las plazas deberán tener itinerarios marcados que permitan diferenciar las zonas de tránsito | jorge meis
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La primera ordenanza municipal de accesibilidad que estará completamente adaptada a la normativa autonómica actual se prepara para su próxima entrada en vigor, una vez que ya está redactada y se ha llevado a comisión de Urbanismo –los grupos municipales todavía la están analizando–.

El borrador ha sido elaborado en colaboración con el Grupo Diversidade Funcional de Ferrol y Comarca y con aportaciones de diferentes entidades por lo que convertirá en “universal” la accesibilidad tanto en espacios públicos –edificios, plazas, estacionamientos, etc– como privados.

Como explicó la edil de Urbanismo, María Fernández, se trata de una propuesta “sencilla”, de “fácil aplicación” y que no interfiera en otras disposiciones.


Barreras
La normativa se aplicará en los diseños de los proyectos de urbanización y elementos de mobiliario urbano, así como los elementos arquitectónicos de edificaciones con independencia de su titularidad, ya sea pública o privada, con el fin de eliminar y evitar el uso de barreras en la ciudad.

En el ámbito público la ordenanza afecta al diseño de los proyectos de urbanización y ejecución de obras que se pongan en marcha, así como a las ampliaciones, reformas o mejoras que se lleven a cabo y también al mobiliario urbano. Los elementos de urbanización actuales también deberán adaptarse paulatinamente a esta ordenanza.

La normativa afecta a la red viaria con la obligatoriedad de marcar itinerarios peatonales accesibles, con espacios peatonales –a modo de rampa– que garanticen la transición entre aceras y pasos de cebra o pavimentos táctiles indicadores, texturas y colores diferenciados.


Los pasos de cebra se ejecutarán en pavimento liso y adherente parta facilitar el paso de las sillas de ruedas y nunca serán adoquinados. En las calzadas se instalarán bandas delimitadoras para determinar táctilmente los límites de paso.

Los parques, jardines, plazas o merenderos y espacios públicos deberán ser accesibles para cualquier persona y tendrán caminos pavimentados con material antirresbaladizo y contando con medidas como rampas en los desniveles, pavimentos táctiles en el caso de plazas pavimentadas, delimitación de los elementos urbanos que impidan que personas con deficiencias visuales salgan o entren sin darse cuenta y con áreas de juego identificables con los pies. Los árboles o arbustos nunca invadirán el itinerario peatonal accesible.

Los aparcamientos al aire libre tiene también delimitadas sus medidas y condiciones de accesibilidad, del mismo modo que todas las señalizaciones verticales como semáforos –con botones, sonidos e incluso con verbalización del nombre de las calles–.

Lo mismo sucede con los elementos de mobiliario urbano, tanto terrazas de bares, con elementos detectables por bastones, como los cajeros automáticos y máquinas expendedoras, con medidas establecidas, bolardos o teléfonos públicos.

Los edificios de nueva construcción o reformas se tendrán que regir también por la norma, que contempla accesos, comunicaciones interiores, señalización de las plantas, ascensores o tipo de puertas para conseguir que todas las personas puedan moverse con facilidad y sin ayuda.


La mejora de la accesibilidad en viviendas y locales ya existentes es otro contenido de la normativa, que sigue la senda de la ordenanza de conservación y rehabilitación de inmuebles y permite que en aras de la accesibilidad se puedan incluso implantar instalaciones necesarias ocupando el suelo de uso de dominio público.


La ordenanza, que comenzó a ser redactada en el anterior mandato, se completa con actuaciones como las mejoras de pasos peatonales que se están efectuando.

La accesibilidad se hace universal en las obras públicas y privadas de la ciudad