La intensa lluvia inunda el estadio y varios bajos comerciales y parkings

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Los servicios de emergencias no pudieron descansar ayer del día ajetreado que fue el jueves: la lluvia no había dejado de caer con fuerza durante toda la noche, así que numerosos locales amanecieron inundados. Aunque hubo incidencias por toda la ciudad, la mayor parte de los locales afectados se encontraba en el centro, donde agua que rebosó de las recogidas de pluviales acabó inundando varios aparcamientos subterráneos, como el de A Maestranza, el del Orzán y Los Cantones, que resultó más afectado.

También anegó el local de la asociación de vecinos de O Ventorrillo y otros bajos situados cerca de balsas de agua, como algunos establecimientos de A Grela. El origen de tantas inundaciones hay que buscarlo en las conducciones pluviales, obstruidas de suciedad y basura tras meses de precipitaciones muy escasas. Como señaló el concejal de Regeneración Urbanística, Xiao Varela, esta fue la causa de que hubiera que cortar un carril del túnel de Juana de Vega el miércoles y también provocó que rebosaran las pluviales en Los Cantones. 

El agua se filtró en los sótanos de la tienda Mango, en el Obelisco, ya de madrugada. Los bomberos tuvieron que achicar el agua acumulada, que había arruinado parte de la mercancía guardada. Los trabajos obligaron  a que el establecimiento permaneciera cerrado al público durante toda la mañana, igual que ocurrió con el parking de Los Catones. Allí resultaron inundados cerca de 120 metros según el cálculo del gerente, Agustín Pena, que señaló que el agua rebosante de las pluviales había penetrado por el cuarto de extracción y anegado el suelo, llegando a acumularse casi 50 centímetros de agua. Durante toda la noche, desde las cuatro y media de la madrugada, una bomba de achique estuvo funcionado sin parar, pero una vez retirada el agua, el equipo de limpieza tuvo que ponerse a trabajar, por lo que las instalaciones no volvieron a estar operativas hasta la tarde. 

baldeo

El agua también se coló en las instalaciones del estadio municipal de Riazor, inundando varias de las salas, incluida la de prensa, de manera que tuvieron que ser baldeadas por el servicio de limpieza. Sin embargo, en el exterior, el entrenamiento continuó, con los jugadores impertérritos. 

Ni siquiera la roca pudo soportar la fuerza de los elementos. Éstos provocaron otro un corrimiento de tierras en el ramal que lleva desde la rotonda de la carretera de Pocomaco hasta el Campus de Elviña, y donde ya se había registrado un desprendimiento el día anterior. Fue necesaria una grúa para retirar el material acumulado. En total, desde las siete de la mañana del jueves a las ocho del viernes se registraron 16 incidentes.

La intensa lluvia inunda el estadio y varios bajos comerciales y parkings