Desafinados en ataque

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El Deportivo desaprovechó una gran ocasión para volver a respirar con cierta tranquilidad al no pasar del empate en un partido que, por ocasiones y llegadas al área, mereció ganar. Ya son tres sin ver puerta. Ya son tres en los que, como suele decirse en estos casos, no se le marca un gol ‘ni al arco iris’.

El equipo blanquiazul empezó siendo dominado en los compases iniciales. De hecho ‘dejó’ rematar de chilena a Hemed al primer minuto de juego en un balón que paró Fabricio. Lucas y José Rodríguez protagonizaron dos jugadas de ataque para sacudirse un tanto el dominio hasta que, llegando al cuarto de hora, Trujillo volvía a rematar ‘al cuerpo’ del portero deportivista.

Los coruñeses se quitaron de encima al Almería a partir de esta acción y controlaron el partido disponiendo de varias ocasiones para marcar. Lucas no llegó por muy poco a un balón, en el minuto 17, que quedaba muerto delante del portero. En el 24 era José Rodríguez el que ensayaba un disparo a media distancia. Repitió en el 27 y en el 32 mandando la pelota por fuera de la portería de Julián.

A seis minutos para el final de la primera parte era el Almería el que disponía de sus oportunidades. Thievy mandaba la pelota fuera tras un mal despeje de la defensa coruñesa. El balón se iba cercano al poste con Fabri batido así que el susto anidó en los corazones de los deportivistas.

En el 43 Cuenca obligaba a Julián Cuesta a hacer un ‘paradón’. En el posterior saque del córner Borges remataba sobre el portero. De esta jugada nacía una contra peligrosísima que era abortada por la defensa blanquiazul. Incomprensiblemente se llegó al descanso sin que el Depor fuese ganando el partido.

En la reanudación los almerienses gozaron de una buena ocasión para marcar tras disparo de Hemed, que aprovechaba un despeje de Fabricio tras internevir para atajar un chut lejano. Fue un espejismo, porque los herculinos volvieron a dominar el encuentro y a disponer de más ocasiones para marcar.

Durante toda la segunda parte el equipo coruñés acosó a los andaluces. Además, en el minuto 54, con un mundo por delante, Thievy veía la cartulina roja por doble amarilla. Si jugando once contra once el cuadro blanquiazul era muy superior se suponía que contra diez las ocasiones se multiplicarían. No fueron tan claras, pero el Depor siguió pisando el área andaluza.

Lucas tuvo varios disparos sobre la meta local que acabaron fuera o en las manos del portero. Víctor Fernández dio entrada a Hélder Costa y retiró del terreno de juego a José Rodríguez.

Sin otras alternativas en el banquillo confió en el portugués para intentar cambiar el partido, sobre todo en cuanto a velocidad, pero el Almería, a estas alturas, se defendía descaradamente. Después probó con Fariña, que no está para jugar demasiado al salir de una lesión, pero tampoco se erigió en alternativa el talentoso argentino.

Daba la sensación de que podrían haber estado jugando tres días y que el Depor no hubiera marcado ni con la portería vacía.

El partido fue bajando en intensidad, con los dos equipos bastante cansados. En el 77, Oriol Riera disparó sobre el portero en lo que fue la última oportunidad ‘clara’ para marcar. Desde entonces hasta la conclusión del encuentro el equipo andaluz se encerró en su área con los pelotazos hacia Edgar como único recurso atacante y el Deportivo intentó romper la zaga por las bandas, pero con escaso o nulo acierto. Para más escarnio, en el final del envite y, ya en el tiempo añadido, casi no se jugó por las tretas de los andaluces para perder tiempo y porque Gil Manzano no descontó lo que los almerienses ‘robaron’ al crono.

El empate deja al Depor como estaba. En el lío. Metido en la lucha por no descender como uno más. Fue otro partido en el que la mala suerte lastró al equipo ¿solo? El caso es que ya van unos cuantos puntos perdidos de esta manera, mereciendo, pero sin machacar. Así es este equipo.

Desafinados en ataque