Santiago Montero Díaz

La colección diplomática de San Martín de Jubia
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El historiador y profesor universitario ferrolano Santiago Montero Díaz recorrió a lo largo de su vida una variada y heterodoxa trayectoria, militando en diferentes partidos del arco político. Dotado de un peculiar sentido del humor, su obra docente y escrita giró alrededor de su especialidad de la Historia Antigua y Media, distinguiéndose por un clima de polémica y discusión, pero siempre dentro de una completa libertad ideológica. Su trabajo de mayor interés para Ferrol fue La colección diplomática de San Martín de Jubia , publicada el año 1935, obra fundamental para conocer la historia de la comarca.
Santiago Montero nació en Ferrol el 21 de enero 1911, emigrando muy joven con sus padres a la localidad de Cienfuegos en Cuba, donde cursó los estudios de enseñanza primaria. Vuelto a España, inició el bachillerato en Ferrol el año 1922, estudiando la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad de Santiago. Desde joven colaboró en la prensa gallega de Galicia y Argentina, componiendo poemas como el soneto “Na morte de Curros” publicado en la revista “Céltiga” de Buenos Aires el año 1927. También a temprana edad impartió conferencias, como las celebradas el año 1928 en el Centro Obrero de Cultura de Ferrol.
Se licenció con premio extraordinario el año 1929, especializándose en Geografía e Historia. Mientras ejercía de profesor ayudante y bibliotecario de la universidad compostelana, el año 1931 ingresó por oposición en el Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. En la Asamblea de Santiago de julio de 1932 formó parte de la comisión redactora del proyecto del Estatuto de Autonomía de Galicia, abandonándola pronto dada su defensa de la oficialidad del español como idioma de Galicia, que le enfrentó con el resto de la comisión.
El año 1931 se afilió al Partido Comunista español, siendo nombrado secretario de las Juventudes Comunistas de Ferrol. Como tal secretario hizo un viaje a Moscú, visitando a su regreso Alemania, en donde durante su estancia se sintió atraído por el nacionalsocialismo. A su vuelta se afilió a las Juntas Obreras Nacional Sindicalistas (J.O.N.S.), siendo uno de sus fundadores en Ferrol el año 1933, colaborando en su órgano de expresión “La Conquista del Estado”. Designado lugarteniente de Ledesma Ramos, el año 1934 se desvinculó de la organización fascista al oponerse a la unificación con Falange Española.
A continuación se trasladó a Madrid, en cuya Universidad realizó el año 1934 el doctorado de Filosofía y Letras, frecuentando el Ateneo Madrileño, donde fue nombrado vicepresidente de la sección de historia, asistiendo a varias tertulias y empezando a escribir sus primeras obras históricas. Al iniciarse la Guerra Civil quedó aislado en la zona republicana y tras refugiarse en la Embajada de El Salvador, con la ayuda del profesor Rubia Barcia, consiguió pasar a la zona nacional en marzo de 1938, alistándose en una bandera aragonesa de la Falange Española, con la que participó en varias acciones de combate.
Al final de la Guerra Civil, y tras someterse al obligado proceso administrativo de depuración, fue nombrado decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Murcia, donde ya era el profesor titular de Historia de la Edad Media. El año 1941 consiguió por oposición la cátedra de Historia Universal Antigua y Media de la Universidad de Madrid, en la que impartió clases hasta el año 1965.
Desde su estancia en Madrid se dedicó a recopilar y estudiar la obra de Ramiro Ledesma Ramos, fusilado por los republicanos en octubre de 1936 en Aravaca, al tiempo que se iba distanciando del régimen del general Franco por la postura, que el propio Montero Díaz consideraba tibia, incluso cobarde, tenida con la Alemania nazi y la Italia fascista, acercándose a posiciones más próximas a las de Dionisio Ridruejo. Todo ello le valió a partir del año 1943 sufrir un confinamiento de dos años en la prisión de Almagro en Ciudad Real.
El año 1959 tuvo una activa participación en los actos conmemorativos del XX aniversario de la muerte en el exilio del poeta Antonio Machado. En la fase final del régimen franquista apoyó las movilizaciones estudiantiles del año 1965, siendo sancionado con la inhabilitación de su cátedra durante dos años, junto con sus compañeros Antonio Tovar y Aguilar Navarro, mientras que eran inhabilitados a perpetuidad los profesores Tierno Galván, López Aranguren y García Calvo.
Como consecuencia de su sanción, Santiago Montero se exilió a Chile donde estuvo como profesor de la Universidad de Concepción, mientras entraba en contacto con el movimiento izquierdista M.I.R. Una vez repuesto en su cátedra de la Universidad Complutense de Madrid se jubiló el año 1981. Casado con Carmen Herrero Albiñana, profesora universitaria, el año 1953, Santiago Montero Díaz falleció en la capital madrileña el 24 de Julio de 1985
Dentro de su extensa y variada obra bibliográfica se pueden citar las siguientes publicaciones: Sobre la ciencia española (Madrid 1931), Las ideas estéticas del Padre Feijóo (Santiago 1932), Las miniaturas del Tumbo A de la Catedral de Santiago (Santiago 1932), La colección diplomática de San Martín de Jubia (Santiago 1935), Ensayo sobre las ideas de San Isidoro de Sevilla (Madrid 1940), Historia Universal Antigua y Media. Conceptos fundamentales (Madrid 1943), Alejandro Magno (Madrid 1944), Las ideas político-sociales de Guillermo de Ockam (Madrid 1949), La idea del hombre en la obra de Novoa Santos (Madrid 1954), Cervantes, compañero eterno (Madrid 1957) y Diego Gelmírez. Historia de una fama (Madrid 1965).
El profesor Montero Díaz fue Medalla de Oro de la Universidad Complutense de Madrid y miembro, entre otros, del Seminario de Estudios Galegos, Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago, Academia de Bellas Artes de Murcia y del Instituto Jerónimo Zurita del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Además de la biografía publicada por Guillermo Llorca en Ferroláns, en el número 26 de la revista FerrolAnálisis presentan sendos trabajos sobre su obra Alonso Montero y Álvaro Porto.
jjburgoa@hotmail.com

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