Francisco Vizoso | “No podemos tener una cita a ciegas con el coronavirus”

Francisco Vizoso, doctor fenés especialista en células madre mesenquimales

La crisis sanitaria originada por el Covid-19 ha puesto de manifiesto la incapacidad de la medicina actual para luchar contra los grandes procesos inflamatorios como los que causa, en este caso en los pulmones, este virus que ha cogido a la comunidad científica desprevenida. Pero en tiempos de “desesperación”, Francisco Vizoso (Maniños, 8 de enero de 1959) abre una puerta a la esperanza y lo hace desde un campo en el que es un notable especialista: El de las células madre mesenquimales. 

Este fenés, que ha desarrollado buena parte de su carrera profesional en Asturias, acumula una larga experiencia tanto clínica como académica y, por supuesto, en el ámbito de la investigación. Presidente del Comité Científico de la Fundación para la Investigación con Células Madre Uterinas (Ficemu), su grupo de trabajo profundiza en las aplicaciones terapéuticas que las células madre mesequimales presentes en este órgano puede tener en los procesos inflamatorios.

¿Qué ha hecho del coronavirus una enfermedad tan letal?

El Covid-19 provoca una reacción inflamatoria muy grande en los pulmones y esa sobreactivación resulta peligrosa y dañina. Es un virus que al principio parece una gripe pero, acaba provocando un mecanismo inflamatorio, una tormenta de citoquinas, que provocan un distrés respiratorio agudo. Este paradigma, el de la inflamación que acaba afectándonos y que puede ser equiparable al de enfermedades degenerativas como el alzhéimer o la ELA o a otras autoinmunes como el lupus, es una de las grandes limitaciones de la ciencia en la actualidad, porque tenemos un arsenal terapéutico limitado para combatirlo, como ha quedado expuesto con esta pandemia.
 
Encontrar una vacuna es prioritario pero, ¿qué otras líneas de investigación se están siguiendo a nivel terapéutico? 

En un momento de gran desesperación, la sociedad tiene que saber que tenemos científicos trabajando. Es cierto que nos ha cogido a todos por sorpresa, pero se están haciendo muchos estudios en todo el mundo, no solo para conseguir una vacuna, para lo que se tardará no menos de un año, sino en busca de otras alternativas, a través de la combinación de fármacos o, como en nuestro caso, las células madre y la medicina regenerativa. Para mí, porque es mi especialidad, este último es uno de los más prometedores. China ya ha hecho ensayos pioneros en el mundo con células madres mesenquimales derivadas de la médula ósea, que tienen la propiedad de ir directamente a los pulmones y liberan sustancias antiinflamatorias, que han aliviado y han tenido un efecto terapéutico positivo para siete pacientes enfermos de coronavirus de moderado a grave. Evidentemente, es algo preliminar y hay que hacer muchas más pruebas. En estos momentos, en todo el mundo hay otros veinte estudios en la misma línea y, por ejemplo, en Israel se están consiguiendo grandes avances con células madre de la placenta que han logrado curar al cien por cien de pacientes. 

Usted dirige un exitoso grupo de investigación vinculado a las células madre del cuello uterino, ¿en qué consiste el trabajo que están desarrollando? 

En su origen, la medicina regenerativa planteó que las células madre podrían regenerar el tejido que se pierde o rejuvenecerlo. No hace mucho se descubrió que en nuestro organismo existen células madre mesenquimales en todos los tejidos, de diversos tipos y características y en cantidades ínfimas. Son como centinelas que tienen un efecto regulador. Cuando detectan una infección o un problema se activan y generan una sustancia que ayuda a que las células enfermas se recuperen y desinflamen. Su gran beneficio no es que una vez inyectadas en la sangre se conviertan en otras y ayuden a regenerar tejidos u órganos, sino ese efecto antiinflamatorio. Hay que pensar que la inflamación es el denominador común de una serie de enfermedades que, en su conjunto, padecerá el 40% de la población. El problema cuando se trabaja con células madre es que los procesos son costosos, éticamente no están muy claros y pueden no ser seguros. Nuestro grupo, como otros, se plantea no utilizar células madre en sí mismas, sino cultivarlas y producir una sustancia, el secretoma, que es lo que tiene el efecto antitumoral, antimicrobiano y antiinflamatorio. Son como una factoría de fármacos y la utilización del secretoma en lugar de las células madre proliferantes mismas puede evitar muchos inconvenientes. En Gijón hemos descubierto las células madre mesenquimales del cuello uterino, las hemos cultivado y analizado la sustancia que produce y ese secretoma tiene unas potentes propiedades antiinflamatorias contra hongos, bacterias,  tumores... 

Volviendo sobre el coronavirus, ¿por qué no se ha sabido calibrar las repercusiones que la pandemia iba a tener? 

El Covid-19 ha cogido por sorpresa a científicos, médicos, autoridades... Nadie sospechaba realmente que pudiese surgir una pandemia de estas características a nivel mundial. Como es algo nuevo, nadie puede vaticinar o adivinar cómo va a evolucionar. Existen modelos matemáticos que tratan de preverlo pero, aunque la inteligencia artificial es una de las ramas de la ciencia con más proyección en la actualidad, solo es efectiva en función de la calidad de los datos que se le aporta y realmente, ahora mismo, esos datos ni son fiables ni tienen calidad. 

¿Cuáles son las medidas que se pueden tomar ahora para contrarrestar su avance? 

Ahora mismo, la medida más efectiva es el aislamiento social. No debemos conectar unos con los otros para no propagar los virus. Creo que la interacción social es lo que explica la alta incidencia de la infección en países como España o Italia respecto, por ejemplo, a los nórdicos.

De sus palabras se deduce que el confinamiento planteado por el Gobierno es lo más efectivo.

Sí, pero las medidas que se han tomado debían ser más inteligentemente diseñadas y para eso es importante hacer test masivos a la población. No podemos tener una cita a ciegas con el virus. No podemos obligar a todo el mundo a confinarse, porque habrá gente que no tenga carga viral y no tiene por qué estar encerrada. Se trata de identificar a los transmisores y confinarlos, no hacerlo de forma generalizada e indiscriminada. Además, los test nos permitiría saber a qué nos estamos enfrentando, porque ahora mismo hay una gran incertidumbre sobre el impacto real de la pandemia en nuestra sociedad. 

Actualmente, parece que el Gobierno no puede proveer a los servicios sanitarios de todos esos test que se necesitan, ¿qué se puede hacer mientras tanto? 

Desgraciadamente, solo nos queda mantener el confinamiento social y extremar las medidas higiénicas. 

¿Qué enseñanzas nos va a dejar esa pandemia?

Primero, que somos vulnerables, pero también que tenemos que ser más humildes. Podemos mandar una nave a Marte, pero aparece un virus nuevo y nos pone en jaque en dos semanas. Y, sobre todo, debemos prepararnos para el futuro, porque vendrán más virus y más crisis sanitarias. Eso pasa porque seamos una sociedad autosuficiente, con capacidad productiva para hacer frente a estas emergencias, por ejemplo, de mascarillas; además de invertir en sanidad e investigación.

Francisco Vizoso | “No podemos tener una cita a ciegas con el coronavirus”

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