Empate y caos sobre la bocina

a los ferrolanos les costã³ un tiempo adaptarse al terreno de santa ana, de hierba artificial alerta
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 El Racing de Ferrol regresó de su primer choque de la campaña en Torrelavega con un empate que su rival, el Tropezón, firmó prácticamente en el último segundo, en una jugada que se inició sin gran peligro, pero que los verdes no supieron despejar y tras unos minutos de caos total en el campo de Santa Ana –una expulsión en las filas locales, la grave lesión del meta Valín que debería haber derivado a su vez en otra roja...–.   El partido había ido de menos a más para los ferrolanos hasta ese fatídico minuto 95. Así, un comienzo dubitativo en el campo de hierba artificial y un par de jugadas con intención de los cántabros –Dorronsoro, muy activo todo el partido, encontró su premio en la prolongación– dio paso a un período de adaptación hasta que, en torno al minuto 15, los verdes consiguieron realizar el primer remate. En ese momento, el Tropezón había cedido ya la posesión del balón y los departamentales consiguieron encontrar su equilibrio. Con espacios, los racinguistas eran mucho mejores y se vieron recompensados con el gol en una acción que –tras siete pases seguidos– acabó en la incursión de Diego Vela que, por el pico del área, trazó un pase medido a  Manu Barreiro, que remató, sin parar la pelota, a gol.
El tanto, a la media hora de juego, dio a los ferrolanos tranquilidad y seguridad. Así, comenzaron a imprimir velocidad en la circulación de balón y llegaban las ocasiones, aunque ni Villar ni el “local” Jorge Rodríguez –el futbolista es de Torrelavega– fueron capaces de convertir el segundo.
En la segunda mitad, el Tropezón se fue con determinación a por el empate. El técnico Lolo Herrera realizó dos cambios que metieron a su formación en el encuentro a base de balones largos, juego intenso –rayando en lo duro ante la mirada permisiva del colegiado– y verticalidad. Los racinguistas se defendieron como pudieron pero los de Tanos no cejaban y el Racing empezó a ceder terreno para buscar la sentencia al contragolpe, una sentencia que, sin embargo, ninguno de los jugadores de José Manuel Aira pudo sellar.
En su afán por no salir derrotado, que alcanzaba a todas las líneas, el defensa Nando resultó expulsado por propinar un codazo a Manu Barreiro. Ya en inferioridad, los cántabros siguieron empujando, aunque ahora con Dorronsoro como único recurso ofensivo. Aira no quería verse sorprendido y retiró a Vela –que estaba amonestado– para colocar a Víctor Vázquez como lateral derecho y proteger la meta de los balones colgados con destino a Perujo.
Durante el último cuarto de hora los ferrolanos despejaron una y otra vez los intentos locales que en ese momento, a pesar de estar con diez, controlaban el choque. Una acción inconsciente de Adrián León –que solo vio la amarilla–, derivó en la lesión –fractura de cúbito en el brazo derecho– del portero Valín y, en la última pelota de partido, un balón “inocente” acabó en los pies de Dorronsoro que batió a Camacho con un disparo más que afortunado, sentenciando el empate casi sin ángulo.

Empate y caos sobre la bocina