Laika, un "tsunami" susurrado

Fotografía facilitada por Universal Music de la cantante francesa Laika, que hoy ha concedido una entrevista a EFE para hablar de su último disco "Come a little closer". Laika será además una de las estrellas del próximo
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El "tsunami" japonés de 2011 provocó algo más que un cataclismo humanitario, y sus efectos sentimentales, aún en la forma de susurro de "jazz puro", conmueven en el último disco de la cantante francesa Laika, que residía entonces en el país nipón y será una de las estrellas del próximo Festival de Jazz de Madrid.

Más tranquila, a caballo entre su París natal y la capital española, habla en una entrevista con Efe sobre el reciente "Come a little closer" (Universal Music), un álbum confesional sobre abandonos y regresos, grabado en Nueva York, pero concebido en Tokio tras sobrevivir a dos "tsunamis", el geológico y el de la separación del padre de sus hijos.

"Este disco está dedicado a dos hombres", confiesa la artista.

Tras la debacle, toca restablecer el paisaje sentimental asolado y fue la energía del primer amor la que la impulsó a componer uno de los cortes más importantes del álbum, "Divine".

"Fue un texto de urgencia, escrito en dos semanas, y eso que habitualmente me lleva meses. Es algo que estaba en mi garganta, como cuando no puedes respirar, como un grito que tenía que salir", explica sobre esta "declaración de amor".

Su brutal honestidad coincide con eso que más dice admirar de sus principales referentes musicales, Abbey Lincoln y Billie Holyday. "No se exhiben como otras cantantes, que se centran en el físico. Para mí son verdaderas y cuentan una historia", destaca.

De ellas ensalza también sus facetas como "grandes madres", justo ahora que trata de conciliar su vida artística con la familiar.

"Hace años elegí dejar los conciertos un poco de lado, no pensar en mi carrera, en favor de la crianza de mis hijos. A día de hoy, todo ha cambiado. Pienso más en cantar, lo necesito. Si no lo hago, no soy feliz, y ellos tampoco", cuenta.

Hija de madre hispano-marroquí y de padre de Costa de Marfil, Laika posee unos bellos rasgos característicos, pero ella le da más importancia a la "sensibilidad diferente" que resulta de ese cruce de culturas.

"En mi vida hay muchas capas, y eso se oye en mi interpretación, no en mi música, porque no suelo mezclar, hago jazz puro", afirma.

El físico, en todo caso, es otro instrumento para transmitir. Acostumbrada a controlar hasta la tipografía de sus trabajos, fue ella quien escogió a la fotógrafa estadounidense Sylvia Plachy, habitual colaboradora del New York Times Magazine para la sesión que ilustra "Come a little closer".

"Quería aparecer desnuda, como representando un nacimiento, porque esta es una parte totalmente nueva de mi vida y quería dejar hablar más a la mujer que a la cantante", explica la francesa, que dice haberse reencontrado con la feminidad o la dulzura que no dejaba asomar antes.

Plachy, añade, fue un descubrimiento que la empujó "en una dirección desconocida", hacia caminos que no controla, una tendencia que abrió con su anterior álbum, "Nebula" (2010).

Ambos están conectados. "En aquel tiempo, me preguntaba muchas cosas para las que no tenía respuestas, respuestas que recojo ahora sí en este disco", cuenta Laika, que ofrecerá una mezcla de ambos el 23 de noviembre en su actuación dentro del Festival de Jazz de Madrid.

 

Javier Herrero.

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