Medio centenar de personas se reunieron en torno al rito de las bodas celtas del Lugnasad

participantes en el desfile celta del pasado año por las calles cedeiresas luis polo
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La villa de Cedeira volvió a viajar en el tiempo este fin de semana para recrear una de las costumbres de los antiguos celtas, las bodas en las que los novios únicamente se prometen fidelidad para el próximo año denominadas Lugnasad. Manuel Aneiros Loureiro, más conocido como el druida “Aneiros dos Ártabros”, ofició la ceremonia junto al río Condomiñas, en el puente de As Saíñas, y compartió posteriormente una cena con los contrayentes y sus amigos y familiares.

En total, participaron en la cena unas cincuenta personas, entre las que había unas doce parejas procedentes de diferentes puntos de Galicia, Madrid, Cádiz, Valladolid, Barcelona y Cantabria. Según explicó el druida, volvieron a renovar sus votos, como llevan haciendo cada verano desde 2009, un matrimonio formado por una peruana, de Lima, y un leonés. Los celtas, explica el druida, no entendían la perpetuidad del matrimonio y su compromiso se extendía únicamente por doce meses, aunque nada impide, obviamente, prolongarlo más allá.

Esta fue la primera vez, comentó Aneiros, que la ceremonia se trasladó a la orilla del río y que su intención, pese a que todo resultó muy bien, es regresar el próximo año a recrear el rito en la playa de A Magdalena, como se había hecho en las cuatro ediciones anteriores del Lugnasad.

Todos compartieron una copiosa cena celta a base de jabalí de caza y cabrito de monte en la que no faltaron los dulces típicos de Cedeira y la tradicional queimada.

Fue el broche final de un Lugnasad que arrancó ya el viernes con la apertura del poblado celta, en el que se montan puestos de mercaderes para recrear el ambiente de una aldea castreña. Los organizadores repartieron regalos, cedidos por los comerciantes, entre los niños que participaron en la celebración y previamente a las bodas se desarrolló el ya también tradicional desfile por las calles de la villa cedeiresa, encabezado por la Banda de Gaitas Robaleira.

Medio centenar de personas se reunieron en torno al rito de las bodas celtas del Lugnasad