Derrota para tocar fondo

Álex González celebra el segundo gol ante dos racinguistas | gustavo santos/faro de vigo
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La oportunidad que el Racing tiene cada semana para recuperar la fe en sus posibilidades y reengancharse a la lucha por la permanencia acaba peor cada vez. Ayer, ante un Pontevedra que es el equipo situado en la última de las plazas de permanencia en Segunda B, el cuadro verde perdió. Pero lo peor es que perdió de una manera tan contundente que hace que apenas tenga crédito cuando dice que sigue confiando en continuar en la categoría, porque el nivel que muestra no es digno de esa condición al final –cada vez más cercano– del campeonato regular.
La delicada situación clasificatoria de Pontevedra y Racing hizo que ambos apostasen de entrada más por la defensa que por el ataque. Así que el partido discurrió más pendiente de que alguno cometiese un fallo que significase el gol del contrario que de generar opciones de por sí. A pesar de esta falta de llegadas, el Pontevedra dio la sensación de estar más concienciado de lo que estaba en juego y, casi en la primera ocasión que tuvo, aprovechó un error de Seoane al sacar la pelota para que Jorge Hernández acabase enviando su lanzamiento al fondo de la portería racinguista.
Este gol situó al Racing en la obligación de remontar para llevarse la victoria –una situación que no se le ha dado demasiado bien a lo largo de la temporada–. Y, aunque al principio dio la sensación de tener recursos para buscar el empate como primer paso –una acción individual de Álvaro Rey por la banda derecha y un par de goles francos botados por Pablo Rey fueron sus acercamientos–, enseguida recibió el segunda jarro de agua en forma de gol de Álex González al aprovechar un mal despeje de Nano desde su posición. A partir de ahí, en esta situación el Pontevedra lo tuvo más que claro: resguardarse atrás, no arriesgar lo debido y esperar que los minutos pasasen.

Sentencia
Las pocas esperanzas de remontada que pudiese tener el Racing, que para ello realizó tras cambios en el descanso, quedaron enterradas en unos pocos minutos. En concreto fueron siete los que tardó el Pontevedra en marcar el tercer tanto –Iván Martín remachó en boca de gol un pase de Jorge Hernández desde la línea de fondo–. Y eso acabó casi con cualquier esperanza de que el cuadro verde sumase algo en un partido de especial importante en su lucha por salvarse.
La distancia que había en el marcador llevó al Pontevedra a pertrecharse descaradamente cerca de su portería ante un Racing que empezó a dominar cada vez más. Pero su incapacidad para marcar volvió a hacer acto de presencia. Un remate al poste de Joseba Beitia, otro al lateral de la red del mismo jugador, varios remates desviados en posicionies francas... El equipo ferrolano lo intentó de todas las maneras.
Hasta de un penalti dispuso el cuadro verde cuando todavía quedaban veinte minutos para el final del tiempo reglamentario. Pero el tiro de Joselu se encontró con el rechace del portero Edu. Fue el reflejo de que ayer, otra vez más –y van...–, el Racing podía estar horas y horas cerca de la portería rival que no iba a marcar. Por eso su situación, cada vez más grave, y apunta a un descenso a Tercera que con el paso de las semanas se ve más probable por lo demostrado. l

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