Un 15% de los trasplantes hepáticos del Chuac se realizan en asistolia

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El hígado número mil llegó al Chuac desde Asturias. Fue uno de los 118 que entraron en quirófano procedentes de fuera de Galicia. El resto lo hicieron desde la comunidad a un hospital, que presume de tener las cifras más altas no solo de operaciones de este tipo, sino también de las que se realizan en asistolia, esto es, en parada cardíaca. 

Hasta la fecha, el equipo ha efectuado este año 54 trasplantes hepáticos con un 95% de supervivencia, siete más que en 2014, una cifras que, según el director del programa que pone en fila india a los casos en espera según su gravedad, Manuel Gómez, es difícil de superar. Y es que el área sanitaria de A Coruña, que engloba también Santiago, capitanea el ránking de trasplantes con respecto a su población. 

El número podría incrementarse con más donantes y mejorando técnicas como la de la asistolia, un punto igual de complicado porque con los medios que tienen los márgenes ya son muy altos. Y es que uno de cada 23 trasplantes realizados en España se llevan a cabo en el  Chuac. Otra opción sería incluyendo entre los que están dispuestos a ceder su órgano a los familiares, pero no se contempla dado que en Galicia es donde más trasplantes de hígado se producen y extirpar el hígado de una persona sana y ponérselo a una enferma implica dos heridos “y un riesgo alto”. 

El intercambio hepático se caracteriza, además, porque la media de los donantes es cada vez mayor. En 2014, se situó en más de 60 años, un hecho impensable cuando el programa arrancó hace dos décadas. Sin embargo, el médico señala que el hígado es una parte del cuerpo que se regenera: “El de una persona de 60 años tiene células jóvenes”. 

En este sentido, el especialista es optimista. Cree que los nuevos fármacos capaces de curar a los enfermos de hepatitis C supondrán una auténtica revolución en su programa de trasplantes porque “de momento existe una población muy grande que está sufriendo el mal desde hace muchos años”. En cuanto el virus desaparezca a golpe de medicamentos, la lista de espera que hoy se sitúa en 30 personas, irá disminuyendo: “El problema es que la medicina es muy cara”. 

Hoy en día, las personas que pasean un hígado ajeno tienen una vida normal. El doctor Gómez asegura que “no se nota en absoluto”, si bien antes los fármacos que tenían que tomar les hinchaban y hacían que el bello creciese de forma desmesurada.

experiencia

En la unidad que capitanea, la experiencia es un grado. La mayoría llevan los mismos años que él, 21, y poco a poco se van incorporado nuevos bisturíes a la mesa de operaciones, cirujanos muy especializados que han convertido los trasplantes en una rutina: “El año que viene se jubilan un par de ellos”. De los primeros que se practicaron en los 80 y que se saldaron con un éxito del 50% a los de los 90, donde un 80% llegaron a tener un final feliz, se ha conseguido en 2015 un 95% de efectividad. Más, indica el médico, es casi imposible. Para el doctor Gómez, el número mil es un punto, un dato curioso dentro de un programa que mueve la cola según al paciente le urja: “La lista de espera no es como tal”. 

Después de localizar un órgano, se comprueba la compatibilidad y el tamaño. La edad del que dona y el receptor es otro de los factores a tener en cuenta. A tres semanas para cerrar el año, el enfermo ferrolano que recibió el hígado mil el pasado 28 de noviembre está relajado y tranquilo, “el signo que caracteriza a los que salen del centro con un órgano trasplantado”, asegura el experto. El total alcanzado supone el 5% de los hígados trasplantados en España desde 1984.

Un 15% de los trasplantes hepáticos del Chuac se realizan en asistolia