Antonio Azarola Gresillón

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El contralmirante Antonio Azarola Gresillón ocupaba el cargo de Comandante General del Arsenal de Ferrol al comienzo de la Guerra Civil, jugando un papel importante en los acontecimientos de los primeros días dentro de su actitud de lealtad a la República. Nacido en Tafalla el año 1874 era hijo del médico José Azarola y de su tercera mujer, la francesa Leonora Gresillón, pasando parte de su niñez en Montevideo, a donde había emigrado su familia. Deseando seguir la carrera militar en la Armada, regresó a España ingresando en la Escuela Naval Militar en Julio de 1891 con diecisiete años de edad, ascendiendo a oficial con el número uno de su promoción.
A lo largo de su carrera militar Antonio Azarola mandó los acorazados Jaime I y Alfonso XII y desempeñó diferentes destinos tales como Director de la Escuela Naval, Agregado Naval en París y Subsecretario de Marina el año 1932 con José Giral en el Ministerio . Persona de gran cultura, dominaba varios idiomas y estaba en posesión de numerosas condecoraciones españolas y extranjeras, entre ellas la Legión de Honor de Francia, donde cursó estudios en la Escuela Superior de Ingeniería Telegráfica.
Ascendido a contralmirante  en noviembre de 1934 fue destinado como Comandante General del Arsenal de Ferrol, siendo nombrado ministro de Marina el 30 de diciembre de 1935 en el gobierno presidido por Portela Valladares. Azarola Gresillón desempeñó el cargo hasta febrero de 1936, llevándose a cabo durante su mandato el último Plan Naval anterior a la Guerra Civil, incluyendo la construcción de varios destructores y cañoneros. A continuación volvió a Ferrol como Comandante General del Arsenal de Ferrol y  segundo jefe de la Base Naval.
Aunque el alzamiento militar se inició en territorio peninsular el 18 de Julio de 1936, la sublevación del Ejército y la Armada realmente tuvo lugar en Ferrol en la tarde del 20 de julio, una vez proclamado en A Coruña, sede de la VIII Región Militar, el bando de estado de guerra, siendo la última región militar sumada a la rebelión. 
Desde el 19 de julio se estuvieron produciendo numerosos movimientos y reuniones de personajes militares y civiles de diferente signo. 
Mientras varios políticos civiles de izquierda se entrevistaban con Antonio Azarola, jefe del Arsenal Militar, se llevaban a cabo reuniones de diferentes militares de la Armada y el Ejército, incluidos el general Morales, gobernador militar de la plaza, y el vicealmirante Núñez,  jefe de la Base Naval
El lunes 20 de julio los trabajadores del arsenal entraron normalmente al trabajo, mientras continuaban las reuniones como consecuencia de las noticias y órdenes llegadas de la Capitanía de la Región Militar coruñesa, debatiendo diferentes posturas ante la sublevación. Según algunas fuentes, a primeras horas de la tarde la explosión de unos cohetes lanzados desde el Concello constituyó la señal del inicio del movimiento republicano, formándose una manifestación que se dirigió pidiendo armas hacia la Puerta del Dique, donde fue repelida por las fuerzas de Infantería de Marina.
En este contexto, mientras en el interior del Arsenal se rebelaban las dotaciones del acorazado España y crucero Almirante Cervera con una serie de vicisitudes posteriores,  el contralmirante Antonio Azarola se negó a sumarse a la sublevación de las fuerzas nacionales, permaneciendo en su despacho en una postura de inhibición, afirmando su lealtad a una República a la que había servido en puestos relevantes del Gobierno. 
Desprotegido de los que habían sido sus subordinados, Antonio Azarola fue detenido en la tarde del mismo día 20 de julio, incoándose pronto su causa militar, una de las primeras originadas por el alzamiento, el 24 de julio. 
Defendido por el capitán de navío Hermida Seselle, fue condenado a muerte el siguiente 3 de Agosto por “un delito de abandono de su destino de Jefe del Arsenal ante rebeldes y sediciosos, inhibiéndose de sus funciones”. Fue fusilado, vestido de paisano por su propia voluntad, en la madrugada del día siguiente en el Cuartel de Dolores, siendo enterrado en el cementerio de Villagarcía de Arosa.
No fue el único de los militares de graduación fusilado como consecuencia de estos acontecimientos. Uno de los primeros fue Pedro López Amor, oficial de máquinas del acorazado “España”, fusilado sin juicio previo en el cementerio de Canido el 26 de julio. Posteriormente al contralmirante Azarola, el 25 de septiembre fue fusilado el capitán de navío Sánchez Ferragut, comandante del crucero “Almirante Cervera”.
 Antonio Azarola se había casado el año 1903 en Ferrol con Beatriz Fernández García-Zúñiga, hija del almirante Ricardo Fernández de Celis, de quien había sido ayudante personal. 
El matrimonio tuvo un hijo, Antonio Azarola Fernández de Celis, que siguió la carrera de su padre, falleciendo el año 1975 como contralmirante ingeniero de la Armada, mientras que una sobrina, Amelia Azarola, se casó con el aviador falangista Julio Ruiz de Alda, otra víctima de la Guerra civil, esta vez fusilado por el Gobierno republicano el 23 de agosto de 1936 en Madrid. 
Pasado los años, en febrero de 2011, se colocó una placa dando su nombre a la plaza ferrolana donde hoy se levanta el Parador de Turismo. Los historiadores Plácido Carro y  Xosé Manuel Suárez han tratado en sus publicaciones el controvertido tema del juicio militar y fusilamiento del contralmirante Azarola Gresillón.

Antonio Azarola Gresillón