Iglesias pierde a Espinar en Madrid y sus barones piden la paz con Errejón

Pablo Iglesias escucha a Ramón Espinar durante los actos de celebración del aniversario de la Carta Magna en el Congreso | aec
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El líder de Podemos en Madrid, Ramón Espinar, un hombre fuerte de Pablo Iglesias, dimitió ayer de todos sus cargos al tiempo que la mayoría de los líderes autonómicos de la formación morada lanzaron una petición formal para sellar la paz con Íñigo Errejón y evitar que el partido se desplome.

La renuncia de Ramón Espinar no es la de cualquiera porque Iglesias siempre pudo contar con él para dar la batalla al “errejonismo”.

Salvo ahora que parece que no compartía la decisión de la dirección estatal de competir contra Errejón en la Comunidad de Madrid con otro candidato, que además era previsible que no fuera Espinar porque se estaban buscando otras soluciones.
“Participar en un proyecto político implica compartir valores, ideas, y ponerlas en marcha. Liderarlo es un ejercicio de responsabilidad que implica proponer el rumbo y dirigir el esfuerzo colectivo. En la situación actual no se dan las condiciones para llevar el proyecto de Podemos en Madrid hacia donde creo que debe dirigirse”, explicó Espinar.

De sus palabras se desprende que en este momento no se siente con la fuerza de poder decidir “el rumbo”, o dicho de otro modo, se siente “ninguneado” al primar la opción que impuso Iglesias de competir con Errejón cuando esta no es la que habrían elegido Espinar y su ejecutiva.


Según fuentes de la dirección, a la que Espinar comunicaba su dimisión dos horas antes de hacerla pública, su renuncia es una decisión personal provocada porque “no ha aguantado la presión” tras el “movimiento secreto de Errejón”, que “ha roto Podemos en la Comunidad de Madrid”.

Desde que Errejón anunció que concurrirá a las elecciones con las siglas de Manuela Carmena y no las de Podemos, Espinar nunca descartó tajantemente una negociación con el candidato a la Comunidad, mientras sí que lo hacía la dirección estatal.

Una reunión insólita
Una intervención que tampoco gustó a la mayoría de líderes territoriales de Podemos, quienes en una reunión insólita en Toledo, a la que no invitaron a la dirección nacional, firmaron una declaración en la que claman por el entendimiento entre Iglesias y Errejón.


“Nos hacemos falta todos y todas. Es la hora de cooperar y no de competir”, dice la “Declaración de Toledo” que sellaron una decena de secretarios generales autonómicos del partido.


La suscriben, entre otros, el anfitrión de la reunión, José García Molina, líder de Podemos en Castilla-La Mancha y considerado uno de los barones regionales más afines a Iglesias.


El documento lleva la rúbrica de los secretarios generales en Euskadi (Lander Martínez), Aragón (Nacho Escartin), Comunidad Valenciana (Antonio Estañ), Murcia (Oscar Urralburu), Extremadura (Álvaro Jaén), La Rioja (Kiko Garrido), Asturias (Daniel Ripa), Baleares (Mae de la Concha) y Canarias (Noemí Santana).


Ante el impacto negativo que en sus territorios pueda tener una competencia de Iglesias con Errejón, los barones de Podemos llaman a la “responsabilidad” y a no tirar por la borda los avances que lograron en la política.

“España está atenta. Europa nos mira, la generación del 15-M, la del 8-M, esperan mucho de este proyecto y no nos van a permitir que nos equivoquemos dando pasos atrás cuando lo que toca es seguir avanzando”, subrayan.

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