La masa arbórea de la ciudad de Ferrol está “oficialmente” desprotegida

especies arbóreas en el Cantón
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La plaza del Carbón, el Cantón de Molíns, la alameda de Suanzes, la de Irmandiños, el parque Raíña Sofía o Amboage son espacios identificados en toda la ciudad por sus especies arbóreas.


La ciudad naval presume de extensiones verdes no solo en el entorno rural sino en pleno centro pero que, sin embargo, nunca han sido especialmente “mimadas”. En Esteiro, el paseo de la avenida Mac Mahón comparte espacio con los coches que estacionan entre los árboles, del mismo modo que hasta hace pocas fechas lo hacían en la plaza del Carbón o incluso en el Cantón, antes de que se prohibiese el estacionamiento y se adecuase una zona peatonal. Algunas piezas en espacio tan emblemáticos como la plaza de Amboage o el parque Raíña Sofía fueron talados por encontrarse dañados, y castaños y carballeiras del entorno de la ciudad continúan su crecimiento sin especial protección.


El catálogo gallego de “árboles senlleiras” no cuenta con ni un solo ejemplar del municipio más grande de la comarca, donde sí figuran árboles de otros concellos como Narón, Pontedeume y Ortigueira.


No contar con protección significa que nada impide que determinadas obras o actuaciones determinen la tala de estas especies y, pese a intentos de diferentes corporaciones, Ferrol continúa fuera de esa protección ambiental para su masa arbórea.


En los últimos años nada se ha avanzado al respecto, ni se han presentado propuestas a esta catalogación, tras haber sido negada por parte de los técnicos de la Xunta cualquier propuesta sobre los árboles locales.


Sin embargo, son muchas las voces que destacan la calidad de algunas especies individuales o en conjunto que podrían ser objeto de protección.


La alameda del Cantón –plataneros con más de cien años de antigüedad, que conformaron la primera alameda pública de Galicia en el siglo XVIII y los magnolios que cumplen también cien años–, los de Irmandiños –chopos del cuadro de Esteiro–, los conjuntos de la plaza de Amboage –palmeras–, el parque Raíña Sofía y el campus de Esteiro son zonas verdes consolidadas en pleno centro de la ciudad, además de los numerosos puntos localizados en la zona rural, que también han sido propuestos en alguna ocasión para formar parte de esta catalogación.


De este modo, se apostó en su día por amplios espacios naturales fuera del entorno urbano como la fraga de carballos de Menáncaro, los abruños de San Felipe, un soto en Mougá con castaños de entre ochenta y cien años, un bosque de castaños en Monte Perdiz o la fraga de la Pega, con 5,38 hectáreas en Leixa. Ninguno recibió la mención oportuna de la Xunta de Galicia.

La masa arbórea de la ciudad de Ferrol está “oficialmente” desprotegida