“En este deporte, solo con paciencia, trabajo y esfuerzo salen las cosas”

eugenia en ferrol meis
|

 En el mejor concurso hípico de Galicia y uno de los mejores de España, el Internacional de Saltos Casas Novas coruñés, una amazona ferrolana de solo 18 años no solo consiguió subirse al tercer cajón del podium en una de las pruebas de dos estrellas, sino que ha adquirido, confiesa, el gusto por la victoria. Eugenia Martínez de Vierna lleva “enganchada” a los caballos desde que era una niña y no se imagina otra forma de vivir.

 

- Esta era su primera competición “seria” y se ha colado hasta el cajón. ¿Supone esto un refrendo?

- La verdad es que no esperaba los resultados que al final tuve, pero lo disfruté muchísimo. Tenía las dos yeguas en la prueba y entre cambiarme entre una y otra no me fijé. Cuando vi la clasificación en la pantalla y ví que iba segunda y que salía de última me dije, ‘vamos a intentarlo’, y salió. A mí no me suele gustar salir a ganar, me gusta hacerlo tranquila y que salga bien, pero aquel día tenía ganas, salió y ahora estoy muy motivada para ir a ganar, cuando antes no tenía esa sensación.

 

- ¿Cómo se sintió, rodeada de esos grandes jinetes y amazonas?

- Este año estaba el campeón olímpico y el del mundo, había muy buen nivel, lo disfruté mucho. También soy aficionada, sigo los concursos grandes por internet y este año mi favorito, el suizo Pius Schwizer, estaba en Casas Novas. Lo vi hace dos o tres años allí en A Coruña y me encanta desde entonces.

 

- “Catoira do Souto” –con la que logró el bronce– y “Cedeira do Souto” son los nombres de las yeguas que empleó en esta competición ¿Son diferentes? ¿Se complementan?

 

- Son dos polos opuestos, la grande es más tranquila, más fuerte, la pequeña es todo chispa, más activa y con energía, le encanta saltar. Las dos son muy buenas, pero todo lo contrario, no puedes montarlas igual. Al principio me costaba mucho adaptarme a cada una, montarlas en la misma prueba, porque había que cambiar el chip en poco tiempo, pero ahora es más fácil.

 

- Los nombres les vienen por la tradición que existe en la Granxa do Souto, de donde proceden..

- Mis tíos tienen la Granxa do Souto en Ortigueira, allí aprendimos todos a montar y las yeguas fueron criadas allí. Todos los caballos de casa llevan el nombre de pueblos gallegos.

 

- Debe ser difícil pensar que no depende solo de uno mismo durante la competición...

- Tienes que llevar un ritmo, saber cuando el caballo va a partir al salto, hay más dificultades según el nivel, pero es a base de práctica, te vas entendiendo con tu caballo. Tú le ayudas en lo que puedes, pero no puedes hacer mucho justo delante del salto, siempre dependes de un animal que también piensa y que está debajo de tí.

 

- En hípica hay igualdad total entre hombres y mujeres, jinetes y amazonas. ¿Le parece un aliciente?

- A mi me parece muy bien, pero lo cierto es que en el primer nivel suelen estar jinetes porque las mujeres dejan de montar por tener una familia o estudiar, pero hay chicas que están en el “top ten”, tienen esa capacidad y el talento.

 

- Y usted... ¿por qué lo dejaría?

- Yo no lo voy a dejar, en la medida que pueda, nunca. A mi me gustaría dedicarme a esto en un futuro, pero es muy complicado, requiere inversión económica y tiempo, entrenar todos los días, tú y el caballo, muchas horas. Pero lo que es montar no quiero dejarlo nunca.

 

- ¿Qué necesita alguien que quiera iniciarse en este deporte?

- Paciencia, mucha paciencia, con el animal y contigo mismo, porque no te va a salir todo al primer día, solo con trabajo y esfuerzo te irán saliendo las cosas. Por supuesto que cualquiera puede intentarlo, pero luego te tiene que gustar de verdad para seguir, porque cuando tienes tu caballo y te tienes que preocupar, esa es tu responsabilidad y ahí es donde se pone complicado. Es un gasto económico y requiere mucho tiempo, por eso tienes que saber muy bien lo que quieres. No puedes dejar tirado a un caballo como a una pelota de baloncesto si te cansas de él.

 

- ¿Y económicamente?

- Creo la gente lo ve como un deporte de elite, que tu pagas y ya está pero hay de todo, depende de la persona. Puedes pagar a una persona para que atienda a tu caballo, lo tenga listo, te subes y te vas. Yo me encargo de mis caballos siempre, en concursos o en casa, yo los cuido y eso me da una relación más cercana. Yo estoy convencida de que ellos lo notan, lo saben, lo agradecen.

 

- ¿Sus yeguas tienen querencias y manías?

- Lo notan todo, todos los estados de ánimo. Si estoy de mal humor, malo. Y además las yeguas lo notan más, son más sensibles en todo. Las mías estaban acostumbradas a estar en el campo desde que nacieron y ahora están en la cuadra –las trasladó a Ferrol al comenzar a estudiar en A Coruña– y salen menos que antes. A veces se les nota mucho que están enfadadas.

 

- ¿Cree que la hípica puede cambiar su imagen?

- Sí necesitas un desembolso para tener tu propio caballo, mantenerlo e ir a concursos, pero para empezar y estar en una escuela y montar un par de veces a la semana no es realmente tan caro. Incluso pueden ser más caros deportes como el fútbol.

 

“En este deporte, solo con paciencia, trabajo y esfuerzo salen las cosas”