Algo más que abrir Ferrol al mar...

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El convenio entre el Ministerio de Defensa y el Concello para la cesión de propiedades desafectadas de usos militares tiene más de una década de antigüedad y nunca ha entrado efectivamente en vigor. Las relaciones entre Defensa y Ayuntamiento siempre han girado en una noria de desencuentros con respecto a cuestiones como el pago de impuestos, las compensaciones por cesiones de parcelas o la necesidad de comunicar la parte militar de la ciudad, representada por el Arsenal, con la parte civil.
El ejecutivo de Ferrol en Común pretende iniciar una nueva etapa que pasaría por considerar nulo el convenio de 2015 –por el medio se firmó otro en 2007 con diferentes contraprestaciones– y llevar a cabo otros acuerdos que permitiesen conseguir una ciudad más compacta y sin las diferencias que hoy existen entre propiedades civiles y militares.
De hecho, uno de los caballos de batalla del Concello desde hace más de quince años es el pago de los impuestos por la actividad que prestan empresas como Navantia, instalada en terrenos militares. El pago del IBI ha estado siempre judicializado con tiras y aflojas por parte de la administración local y Defensa.
También se ha denunciado en más de una ocasión que instalaciones que nada tienen que ver con la defensa –como los clubes de ocio de la Armada– tampoco abonen todos sus tributos del mismo modo que los demás ciudadanos.
Además, un gran número de propiedades que están desafectadas de usos militares están diseminadas por el municipio en muy mal estado de conservación, por lo que Defensa aceptaría la cesión al Concello en el marco de un convenio pero las arcas municipales tampoco cuentan con cuantías suficientes para hacer frente a esta magnitud de nuevas posesiones.
En el marco actual, desde el Concello se intenta considerar al Ministerio de Defensa –propietario del 20% de la extensión de la ciudad– como un administrado más y en este sentido la concejala de Urbanismo, María Fernández, apuntó que se están reclamando actuaciones como a cualquier otro propietario.
En este sentido, la Inspección Técnica de Edificios –ITE– se ha efectuado en el cuartelillo de Marinería, tal y como corresponde al edificio por su antigüedad. Asimismo, el edificio racionalista militar de la calle Alegre, que se encuentra catalogado, también ha recibido una orden de ejecución dado su estado de deterioro y la peligrosidad del mismo. Como indicó la concejala, está vallado y a la espera de la presentación del pertinente proyecto de actuación.
La eliminación de un nuevo tramo de muralla –entre la puerta de Navantia y el acceso a la guardería de la Armada– será un nuevo paso en la comunicación entre ambos ferroles, en el marco del proyecto “Abrir Ferrol al mar”. Pero el ejecutivo local querría ir más allá y, en este sentido, planteó en su momento actuar en la zona delantera de la antigua escuela obrera, en el marco de las actuaciones del ARI de Esteiro, con el fin de acercar el astillero a la ciudad, aunque finalmente no se pudo ejecutar ese intento de puesta en valor de la alameda.
También está en la agenda del ejecutivo que la zona de Puerto Chico en el Arsenal pudiese ser contemplada sin recurrir a las alturas de los jardines de Herrera y el Parador. Para eso, se plantea una propuesta, que ya se barajó en el ejecutivo de Vicente Irisarri, referida a edificios auxiliares del interior del recinto, en desuso o empleados como almacenes.
Si en su momento se planteó su derribo, la propuesta actual pasaría por utilizar esas naves para uso de la ciudadanía, incorporándolas a la ciudad como biblioteca, centro de coworking o incluso mercado municipal, eliminando el actual –salvo la nave de Ucha–.
El proyecto de “Abrir Ferrol al mar” sería más que eliminar parte de la muralla, apostando por un futuro de la ciudad en el que lo militar y lo civil se uniesen.

Algo más que abrir Ferrol al mar...