Los negocios de hostelería aprovechan el filón del Camiño Inglés a su paso por los concellos locales

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El Camiño Inglés gana peso paulatinamente entre las rutas de peregrinaje a Compostela y cada año va sumando adeptos. De hecho en el primer trimestre de este ejercicio el número de personas alojadas en el albergue eumés creció un 35,7% con respecto a la pasada campaña, pasando de los 417 peregrinos de 2017 a los 566 de este año. Este dato estuvo condicionado en gran medida al coincidir la Semana Santa en el mes de marzo, cuando se duplican los peregrinos. La procedencia de los caminantes también es muy dispar, con gentes llegadas de cualquier punto del pais hasta de otros continentes como Asia o América.
Al margen de estos datos, es una evidencia que el ir y venir de peregrinos por esta ruta se incrementa cada año con lo que se puede afirmar con rotundidad que la vía ferrolana del Camino Inglés está más que consolidada, algo que saben muy bien los negocios de hostelería asentados en las proximidades del recorrido que buscan, a través de diferentes vías, captar la atención del peregrino. Si bien es cierto que este tipo de viajero tiene fama de no realizar grandes gastos, la ruta se vive de muy diferentes formas y en las etapas que cada quien considere y del modo que se quiera, pernoctando en los albergues habilitados (en la zona hay uno en Neda y otro en Pontedeume) o bien pasando la noche en establecimientos hoteleros. 
La ruta oficial parte del puerto ferrolano de Curuxeiras y se divide en cinco etapas en las que los peregrinos recorrerán algo más de 118 kilómetros hasta llegar a Santiago de Compostela. En lo que se refiere a la comarca, el primer tramo propuesto finaliza en el concello de Cabanas y cuenta con una distancia de 27,6 kilómetros. Si se sigue el itinerario oficial el siguiente tramo va desde Cabanas o Pontedeume (en caso de pernoctar en el albergue) hasta Betanzos, en una etapa de 21, 9 kilómetros.
Negocios con solera 
Dado que la primera etapa del trayecto roza los 30 kilómetros, son muchos los peregrinos que deciden pernoctar en Neda, cuando ya han cubierto 16 kilómetros desde Curuxeiras, y hacerla en dos fases, pudiendo pernoctar en el albergue de peregrinos, en pleno paseo marítimo y sin desviarse de su recorrido. El hecho de que pasen cientos personas al año por el lugar no pasa desapercibido para los hosteleros locales. Así, el tirón de negocios de toda la vida como O Recuncho de Neda, muy conocido en la localidad por tratarse de una tienda de ultramarinos que tiene más de un siglo de historia no pasa desapercibido  para las gentes del lugar pero es más complicado llegar a los peregrinos, que desconocen la oferta local. Para captar su atención sus propietarios han decidido colocar una de esas figuras de un peregrino en la puerta del establecimiento como reclamo. José Manuel Ferreño, el propietario, explica que es una forma de llamar su atención, asegura que se “de lo que se trata es de que venga gente y disfruten de nuestras tablas, nuestros excelentes bocadillos o compren algo en la tienda”, un negocio histórico próximo a la iglesia de San Nicolás, que también ofrecen estupendos desayunos.
En el municipio fenés, separado en 19,8 kilómetros de Curuxeiras, la apuesta por captar la atención de los peregrinos es destacada. Así, tras un recorrido eminentemente rural desde Neda, el Camino Inglés atraviesa una de las arterias principales de esta localidad, la Avenida Naturais en la que se asientan múltiples locales. Allí, en la misma salida del camino, tres negocios de hostelería exhiben sus carteles del Camino de Santiago. La competencia a la hora de captar a este tipo de clientela podría ser el motivo por el que Laura Cascallana, de la cafetería Lembranza y una de las primeras en colocar este distintivo y sellar las correspondientes compostelanas, constate una menor presencia de peregrinos por la zona este verano. Los que hacen parada en su negocio acostumbran a tomar algún refresco para seguir el camino o disfrutar de sus excelentes desayunos. “Alguno también aprovecha la ocasión para  hacer un alto en el camino y degustar vinos gallegos, para conocer un poco más sobre la gastronomía local”, explica. En la misma zona, en un radio de menos de 100 metros otros dos negocios exhiben algún tipo de elemento vinculado con el Camino Inglés, como un peregrino debidamente ataviado o carteles con la tradicional concha de vieira . Cualquier maniobra sirve si esta se traduce en potenciales clientes, aunque estos estén de paso por la zona. l

Los negocios de hostelería aprovechan el filón del Camiño Inglés a su paso por los concellos locales