El pleno rechaza por mayoría que los restos de Franco sean traídos a Ferrol

Momento en el que BNG, FeC, PSOE y la edil no adscrita Esther Leira votaron a favor de la eliminación de símbolos franquistas de la ciudad | Daniel alexandre
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La mayoría de la corporación municipal aprobó ayer durante la segunda sesión del pleno ordinario de julio –suspendido el pasado jueves al exceder el límite de tiempo–, las mociones presentadas por los grupos del BNG y el PSOE referentes a la retirada de simbología franquista de diferentes puntos de la ciudad.
Tras la iniciativa gubernamental de exhumar los restos del dictador del Valle de los Caídos y el descubrimiento de una tumba a nombre de la familia Franco Bahamonde en el cementerio municipal de Catabois, muchos se han preguntado si Ferrol terminaría siendo su lugar de reposo y, por consiguiente, qué repercusiones traería esto para la ciudad. A pesar de que los descendientes del dictador no expresaron su deseo de que así sea –de momento se oponen a su retirada del santuario–, buena parte de la corporación municipal no ha querido perder tiempo, acordando por mayoría que los restos de Franco no deberían reposar en la ciudad.

Dos mociones en contra
El grupo municipal del BNG y el del PSOE presentaron ayer dos mociones de posición muy similares entre sí, aunque con ciertos matices, lo que llevó a un extenso debate acerca del posible significado de las palabras de cada edil. El partido nacionalista introdujo su propuesta, en la que se instaba a retirar toda simbología franquista de la ciudad, además de iniciar los trámites para la expropiación del nicho familiar del dictador del camposanto municipal. Iván Rivas, portavoz de la formación, señaló que dicha petición partía de una argumentación tanto administrativa como política; en el primero de los casos puntualizó que los Franco recibían un trato de favor frente al resto de los vecinos al no pagar tasa alguna por tener un nicho en la necrópolis, al contrario que el resto de habitantes de la ciudad. En el segundo de los casos, el portavoz del BNG remarcó la gran importancia de expresar desde el ámbito municipal el rechazo ante un hipotético traslado como forma de evitar que Ferrol se convierta en un nuevo punto de peregrinación para afines al dictador.
Por otro lado, Iván Rivas sostuvo que no tenía sentido reconocer el derecho a la propiedad de un nicho teniendo en cuenta la forma en la que fue adquirido. Según el nacionalista, la familia Franco obtuvo la parcela gracias a un acuerdo plenario de 1967 en el que se acordaba “regalar” el espacio en el cementerio; este obsequio –al igual que el Pazo de Meirás o las estatuas de Abraham e Isaac del Pórtico de la Gloria– no fue realizado en una época de libertad democrática y, por tanto, se trata de una decisión cuanto menos cuestionable.
Para concluir, el portavoz nacionalista señaló la necesidad de instar desde el ejecutivo local a las corporaciones Google y Facebook para que cambien la denominación de Ferrol del Caudillo de sus motores de búsqueda. La moción fue finalmente aprobada por 13 votos a favor –FeC, BNG, PSOE y la edil no adscrita Esther Leira– y 10 abstenciones –PP y Ciudadanos–.
La proposición socialista, dividida en dos puntos, guardaba muchas similitudes con la presentada por el BNG, en tanto en cuanto instaba a la completa retirada de simbología franquista de la ciudad de acuerdo a lo establecido por la Ley de Memoria Histórica. La discusión en este punto, por consiguiente, estuvo más centrada en si era adecuado considerar el debate social de “ficticio” o si tenía importancia el hecho de que los Franco no hubiesen pagado las tasas del nicho. La formación que lidera Beatriz Sestayo presentó entonces un segundo punto que, este sí, generó algo más de polémica: la retirada de la Sala de Alcaldes de los retratos de los regidores electos durante el tiempo de la dictadura. El primer apartado de la moción fue aprobado con 14 votos a favor –PSOE, BNG, FeC,  Ciudadanos y Esther Leira– y 9 abstenciones del PP. El segundo punto obtuvo una ratificación similar, con un único voto diferente, el de Ana Rodríguez Masafret, que se abstuvo.

El silencio de la oposición
Las principales fuerzas políticas de la oposición, PP y Ciudadanos, optaron por no entrar a debatir en profundidad el polémico tema, recordando ambas formaciones que la familia Franco nunca había expresado deseo alguno de que el dictador reposase en Ferrol, y que dado que su mujer lo hacía en El Pardo, nada hacía indicar que Francisco Franco retornaría a la ciudad naval. 
Ambas agrupaciones condenaron el régimen franquista y cualquier apología del mismo, pero apremiaron a la corporación a centrar el debate en los problemas diarios de Ferrol. l

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