El estudio de la supermanzana achaca a la orografía y el ancho de aceras los límites de accesibilidad

canido calle san diego
|

La pendiente que presentan la mayor parte de las calles incluidas en la supermanzana de A Magdalena y la estrechez de sus aceras impiden cumplir los objetivos mínimos de accesibilidad que figuran en una normativa del año 2010. Así se constata en el informe redactado por la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, en el que se califica como “desfavorable” la accesibilidad en el tramo analizado, formado por tres supermanzanas en el mencionado barrio de la ciudad. La orografría de la zona impide cumplir unos parámetros que el informe tan solo califica como “óptimos” en las vías de sección única: María, Galiano, Real, Magdalena y Cantón de Molíns. Estas últimas representan, en superficie, el 38,1% del total de los tramos de la supermanzana, según se especifica en el informe.
Los criterios analizados responden a requerimientos básicos de accesibilidad para personas con movilidad reducida, tal como se apuntó. En este caso, se trata de analizar el ancho de las aceras y la pendiente del trazado, al considerarse que ambos parámetros pueden limitar los desplazamientos del colectivo, tal como se indica en el análisis.
En el documento realizado por la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona se explica además que para considerar accesible un espacio urbano debe posibilitarse el giro mediante cualquier tipo de transporte dejando un paso libre de al menos 1,80 metros y una pendiente longitudinal menor del 6% y de un máximo del 2% en sección transversal –sin tener en cuenta el espacio ocupado por el mobiliario urbano y ornamentación o escaleras, especifican–.
La SM2 –área que delimita una de las tres supermanzanas, en tramos de las calles Sol, San Diego, Irmandiños y Coruña– es la que registra un porcentaje inferior de tramos viarios con accesibilidad considerada “suficiente o superior”. El motivo no es otro, según se especifica, que la pendiente en determinados tramos de calle en San Diego, Arce, Méndez Núñez y Sánchez Barcáiztegui llega a superar el 6% –el indicador establece que debe ser inferior a esa cifra–, consecuencia, dice el documento, de la orografía de la zona, “variable difícil de revertir”.
El porcentaje de accesibilidad “suficiente” se sitúa en el 35,9% en la zona de la SM3 –calles Coruña, Sol, Concepción Arenal e Irmandiños–y tan solo alcanza el 40,3% –el máximo en el área analizada– en la SM4 –formada por las calles Sol, Concepción Arenal, Irmandiños, San José, Lugo, Rochel y Avenida do Rei–.
En lo que respecta a las aceras existentes en el área de la supermanzana del barrio de A Magdalena, en el estudio de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona  se indica que constituyen “otra de las características que hace especialmente inaccesible este barrio”. En su gran mayoría, como se indica, se trata de espacios estrechos, que no alcanzan el ancho requerido –y considerado como “mínimo libre de paso”–de 1,80 metros.
La reducción de las barreras físicas que inciden en los desplazamientos de las personas, para facilitar su paso y el acceso al espacio construido, áreas de servicios urbanos básicos, parques y otros espacios públicos de estancia son parte de los objetivos que se persiguen con la ejecución del proyecto de la supermanzana de A Magdalena.
La materialización de las propuestas recogidas en el proyecto de la Agencia de Ecoloxía Urbana, que abarcan diferentes ámbitos, supondría una inversión de 9,9 millones de euros. n

El estudio de la supermanzana achaca a la orografía y el ancho de aceras los límites de accesibilidad