Reportaje | Iberdrola abre la puerta a la presencia gallega en la eólica marina mundial

Inauguración del parque Wikenger
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Pocas veces una compañía puede inaugurar un proyecto de una envergadura como el parque Wikinger de Sassnitz, Alemania. Una gigantesca extensión de 34 kilómetros cuadrados a 75 kilómetros de la costa germana que aúna, en sus 70 aerogeneradores, los esfuerzos de más de 2.000 personas repartidas entre 20 países. Ferrol tiene mucho que decir en esta mastodóntica iniciativa, con casi la mitad de las “jackets” que elevan los molinos por encima de las gélidas aguas del Báltico fabricadas por las manos de los trabajadores de Navantia Fene.
El evento de inauguración tuvo lugar pasadas las 12.00 horas en una carpa azotada por el viento del puerto de Sassnitz, en la isla de Rügen; un evento presidido por el director general de Negocios de Iberdrola, Francisco Martínez Córcoles, el director ejecutivo de 50Hertz Boris Schucht –empresa encargada de elaborar el cableado que transmitirá la energía generada por el parque– y el ministro de Energía e Infraestructuras alemán, Chrstian Pegel. 

La suma de todos
Más que una inauguración se trató de una celebración, tanto del hito logrado con el presente parque como del futuro del mismo, del que Navantia podría participar activamente. Y es que dos nuevas ampliaciones de Wikinger acaban de ser adjudicadas, los parques Baltic Eagle y Süd, que ampliarían en 486 MW la producción eléctrica del ya existente, alcanzando un total de 836 MW y contarían con una inversión total de 2.500 millones de euros. 
A pesar de no estar adjudicado, la confianza generada por los astilleros de la ría de Ferrol los hacen un gran contendiente a la hora de fabricar una nueva remesa de “jackets” para estas instalaciones, lo que ampliaría, aún más, el legado gallego alzándose entre las aguas del Báltico.
Francisco Martínez destacó durante su intervención la importancia de la carga humana durante este proyecto, “un equipo multidisciplinar y multinacional, procedente de 20 países, que sobre el terreno o desde nuestras oficinas en Berlín, Bilbao, Madrid, Glasgow y Londres ha realizado un trabajo magnífico, haciendo posible que Wikinger sea una realidad”. 

Talento e innovación
Martínez señaló que esta iniciativa es una prueba de que, pese a las dificultades, la unión del talento de todos los agentes implicados ha permitido “sacar adelante la tarea con soluciones ingeniosas e innovadoras para los contratiempos que todo proyecto tiene”. 
El director general puso en valor la capacidad de crear este parque en tan solo 18 meses -sin contar el tiempo de construcción de los aerogeneradores alemanes, las “jackets” ferrolanas y holandesas, los pilotes asturianos o las subestaciones gaditanas-, “pese a las grandes complicaciones del mismo”.
Por su parte, Schucht y Pegel se hicieron eco de las grandes oportunidades que un proyecto de estas magnitudes supone para el panorama germano, tanto a nivel económico como medioambiental. A día de hoy, el parque Wikinger genera energía suficiente para abastecer a cerca de 350.000 hogares alemanes, o lo que es lo mismo, un 20% de la demanda eléctrica del estado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, que cuenta con una población superior al millón y medio de habitantes. l
 

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