A pesar de todo, sí se puede

Voleibol Superliga Intasa San Sadurniño-Soria
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Mudo. Así se quedó el pasado sábado el pabellón de San Sadurniño cuando, en el inicio del segundo set frente al Barcelona, el ourensano Pablo Gómez Parga (1977) se desplomó en el suelo y se echó las manos a uno de sus pies. Muchos recuerdos, y no precisamente buenos, regresaron a la pista local en ese momento, aquellos en los que el receptor local se había roto el tendón de Aquiles en abril de 2017 en un encuentro ante el Boiro. 

“Me asusté bastante la verdad, porque fue la misma sensación y el mismo movimiento que entonces”, comenta el veterano del Intasa. Unas alarmas que, afortunadamente, se quedaron en simulacro, uno “bastante fastidioso, ya que tengo una rotura de la fascia del pie, de un centímetro. Todavía tengo que hacer más pruebas, pero va bastante bien”, añade el más experimentado de los integrantes del grupo de San Sadurniño. 

Ayudado por unas condiciones innatas que le ayudan a una rápida cicatrización de la lesión y que, aunque, como él mismo señala, “todavía me duele, pero ahora mismo ya cojeo menos y apoyo el pie”, quizá no le impida el poder estar con sus compañeros este sábado en la pista ante el Vecindario ACE Gran Canaria. “A ver cómo va... podría llegar a forzar para este fin de semana, pero para el siguiente jugamos contra Teruel, que es un partido bastante complicado... Lo importante es que no es una lesión grave”, añade tras su tratamiento en la Clínica FyS de Narón. Quizá no en la pista, pero Parga estará a buen seguro en el banquillo, ayudando “con otro par de ojos” al técnico Charly Suárez. Y es que toda ayuda es poca para un Intasa que, cuando parecía que conseguía remontar el vuelo, como así lo demostró el pasado sábado, “algo” volvió a cortarle las alas. 

Y si...
“Estoy convencido de que si no me llego a lesionar ganamos el partido”, analiza Parga, “estábamos en una buena dinámica, ganando fácil el primero y bien en el segundo, y que un compañero tuyo, en este caso yo, se lesione... le baja bastante la moral al equipo”. Un “bajón” al que se unió la entrada de Marcos Blanco en una posición a la que no está habituado, “fue un auténtico marrón, tienes que cambiar la forma de jugar. Y hay muchas cosas que están por encima del juego, no sabíamos nada del alcance de la lesión, y no solo somos compañeros, somos amigos. Ellos lo hicieron lo mejor que pudieron y al final salió cruz”, añade un Parga que estuvo acompañando a los suyos en todo este agónico partido ante los catalanes, primero en el vestuario –”estaba con el hielo y viendo el partido por el móvil”– y un poco más tarde, de nuevo en la pista –”abandonar así al equipo me fastidió más de lo que me dolió la lesión”–. 

Los de San Sadurniño lanzan este fin de semana de nuevo la moneda al aire en una competición que no por más recordarlo deja de ser “muy difícil. Realmente creo que la gente aún no se da cuenta de la liga que estamos jugando y el equipo con el que lo estamos haciendo”, confiesa el receptor, “estamos hablando de que el penúltimo, el Barcelona, tiene catorce jugadores, traía primer y segundo entrenador, médico, fisio...”. Mientras que, aunque viviendo un sueño, el Intasa lo hace en condiciones bien diferentes a las de sus rivales directos, si bien y afortunadamente, durante esta semana cuentan con la presencia de Blanco en unas sesiones de entrenamiento en las que habitualmente “estamos seis, siete”. 

Pero ahí están y “hay que intentarlo, intentar hacerlo lo mejor que se pueda, aunque quedemos de últimos, porque podemos, ya lo hicimos en los dos primeros partidos, le tocamos las narices a Vecindario y al Barcelona porque pasó lo que pasó”, añade. Un partido cuya herida ya está cicatrizada  –”se llora el sábado, el domingo y el lunes a otra cosa”– y, con alas nuevas, el Intasa espera, un nuevo despegue. 

A pesar de todo, sí se puede